Las grietas de la derecha populista

Por: León Valencia, director – Pares


El ascenso de Donald Trump a la presidencia de la primera potencia mundial, de Jair Bolsonaro al poder en el país más poblado de América Latina y el triunfo del Brexit en el Reino Unido, llevaron a pensar que estábamos ante la posibilidad de que la derecha populista se estableciera como fuerza hegemónica en la política mundial. Antes, Marendra Modi se había alzado con el triunfo en las elecciones de la India, y en toda Europa las fuerzas populistas se metían de lleno en varias coaliciones de gobierno.


Esto significaba un giro en el destino de esta corriente política. Se había pensado siempre que el populismo era sólo un acompañante incómodo de la democracia. Siempre estaba allí, latente, para aprovechar los momentos de crisis y para llamar la atención sobre las promesas incumplidas del liberalismo y la democracia.


“El político populista tiene corto recorrido en la democracia robusta donde las instituciones políticas y la sociedad civil gozan de buena salud. Cuando las cosas son así, el juicio político de los ciudadanos se nubla difícilmente y el programa del populista se refuta con facilidad”. Esta valoración se encuentra en la introducción del libro La geografía del populismo, una exhaustiva compilación de artículos sobre experiencias populistas de todos los tiempos.


En efecto, algunos acontecimientos de este año han mostrado que el auge del populismo puede tener una corta vida y esta corriente tenderá a regresar a su condición habitual. Algunos de los principales líderes de estas fuerzas están en serias dificultades en sus países, y pueden recibir duras derrotas en los próximos meses y años.