La realidad sobre las disidencias de las FARC



Durante 25 días tuve la oportunidad de liderar una investigación en terreno sobre el tema de las disidencias de las FARC. Básicamente después de lo ocurrido en el Sur de Bolívar y Tumaco se han diseminado una serie de versiones que al menos han tomado dos direcciones. Por un lado, la oposición al proceso de paz ha dicho que las FARC se están desmoronando, incluso manifestaron que la disidencia podría ser del 40%. Hablan del Frente 27, el 7, la Daniel Aldana, el frente 16 entre otros. La otra dirección, es que para sectores de la oposición las FARC estarían haciendo conejo, es decir, que ellos mismos estarían promoviendo disidencia y uniones con el ELN.

Sin embargo, lo encontrado en terreno varía sustancialmente a estas versiones. Lo primero, es que disidencias grupales manifiestas no han existido más allá de lo ocurrido con una compañía del frente primero en Guaviare, y, una pequeña disidencia en Tumaco. En el resto de casos no se encontraron tales disidencias, pero si se encontraron dificultades en aumento a la hora de controlar la tropa. Esas dificultades tienen tres orígenes.

Por un lado, una situación de recursos económicos. Desde principio del año 2016, varios mandos medios de las FARC desertaron con dinero de la organización. Dineros que iban desde 500 millones hasta los 2 mil millones de pesos. Los encargados de finanzas escapaban con sus parejas o uno o dos subalternos. Ante esto las FARC ordenaron agrupar el dinero y hacer censo de bienes, además el censo servía para entregarlos en reparación a las víctimas en el proceso de justicia transicional que se avecina. A medida que el proceso fue avanzando, las FARC se vieron obligadas a concentrar estos recursos. Al final del proceso tomaron la decisión de entregar un dinero para el sostenimiento de cada estructura, ya que el flujo de caja había disminuido, debido al cese al fuego y de hostilidades. El resto de dinero fue resguardado para el censo.

El dinero entregado a frentes y columnas financiaría a las estructuras desde el final de la Conferencia guerrillera -23 de septiembre-, hasta la concentración,