La pelea de los ilegales por los vacíos que dejaron las FARC



Las alarmas están en-cendidas. A los lugares de los que salieron las Farc están llegando, antes que la fuerza pública, otros grupos armados ilegales. La semana pasada el obispo de Apartadó, en Antioquia, lanzó un SOS sobre la presencia de paramilitares en las regiones de Urabá y Chocó. Las comunidades hablan de la llegada de por lo menos 300 hombres de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia a la cuenca del río Cacarica.

Al otro lado del país, en el Catatumbo, organizaciones campesinas bloquearon la movilización de los guerrilleros de las Farc hacia la zona veredal de Caño Indio, con el argumento de que paramilitares rodeaban ya sus territorios e iban a quedar desprotegidos. Disidencias de las Farc ya actúan en Tumaco, en el Litoral Pacífico y en Guaviare, aliadas algunas veces con el Clan del Golfo. Y mientras se instalaba la mesa de conversaciones en Ecuador, el ELN advertía que podría copar los territorios abandonados por las Farc, por pedido, según ellos, de las propias comunidades.

Ya culminada la concentración de los guerrilleros de las Farc en 26 zonas veredales, los lugares de 240 municipios donde estuvieron por medio siglo quedan bajo un signo de interrogación. La primera pregunta es quién llegará más pronto a ellos, si el Estado o los otros grupos armados que se expanden como una mancha de aceite. La segunda es quién se quedará. Porque las comunidades temen sobre todo que la fuerza pública solo vaya de paso por sus veredas, y que en cambio los ilegales permanezcan.

La fuerza pública enfrenta uno de los mayores desafíos del último medio siglo: pasar de combatir a un enemigo a controlar realmente el territorio. Ese ha sido uno de los puntos más débiles del Estado, una de las razones por las cuales la guerra se prolongó por cinco décadas.

Según la Fundación Paz y Reconciliación el Estado ha copado con relativo éxito, y con un esfuerzo integral, algunas zonas donde estaban las Farc ya en Tolima y Huila. El problema afecta las regiones donde predominan las economías ilegales como la coca y la minería, y donde otros grupos ejercen el control. Básicamente el ELN, las bacrim y las dis