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Se agudiza la violencia en el Norte de Antioquia

Por: Red de organizaciones sociales y campesinas del Norte y Bajo Cauca.


La mayoría de los análisis sobre lo que ocurre en nuestros territorios del Norte de Antioquia se desvanecen en la generalidad y ello dificulta dar cuenta de las duras realidades de un conflicto creciente y en desarrollo que ha roto nuevamente la tranquilidad de las comunidades. El conflicto armado que hoy tiene como epicentro el Nudo del Paramillo no se puede entender desde las divisiones político-administrativas impuestas sobre los territorios.


Separar en fracciones, no da claridad acerca del trasfondo de las confrontaciones y tensiones entre grupos armados. Al privilegiar una vista enmarcada entre límites se incurre en un grave error: no se da cuenta de las complejas realidades de las disputas violentas. Basta pensar, por ejemplo, en el argumento común a través del cual se explica la situación de Guerra que actualmente ocurre entre las Autodefensas Gaitanistas de Colombia -AGC- y los frentes 18 y 36 de las llamadas “Disidencias de las FARC”.


Este, usualmente se describe como un problema centrado en el control de rutas del narcotráfico en el municipio de Ituango y, así, se asume que esta realidad no tiene nada que ver con el Nudo del Paramillo o con lo que ocurre en la zona conocida como “tres cañones”; un extenso territorio conformado por el cañón del río Cauca (en límites de Ituango con Briceño y Sabanalarga), el Cañón del río San Andrés (en límites de Yarumal con Briceño San Andrés de Cuerquia y Toledo, y de San Andrés de Cuerquia con Sabanalarga) y el Cañón de la Santa María (en límites de Toledo con San Andrés de Cuerquia y Sabanalarga); o tampoco con lo que actualmente ocurre en el Cañón de San Pablo, en límites entre Campamento, Guadalupe, Angostura y Anorí.

Cañón de la Santa María. Fotografía: Red de organizaciones sociales y campesinas del Norte y Bajo Cauca.

No hay que olvidar que Ituango es el nudo del paramillo y que las dinámicas de violencia del Norte de Antioquia están estrechamente ligadas a este basto y biodiverso territorio. Es real la existencia de una guerra por el control de las economías lícitas e ilícitas presentes en estos territorios, pero no es el objetivo en sí de las disputas actuales.


La disputa actual tiene el objetivo de consolidar una retaguardia armada para el actor armado que logre consolidarse. Actualmente, las AGC están en Guerra en el Chocó y en el Bajo Cauca antioqueño y el Nudo del Paramillo les permite estar en medio de estos dos frentes de Guerra.

La conquista del Nudo del paramillo para las AGC significaría la hegemonía militar en Antioquia y la posibilidad de futuras ofensivas para controlar nuevos territorios y para las disidencias de las FARC significaría el inicio de la reconstrucción del antiguo Bloque Efraín Guzmán y el inicio de la retoma de las subregiones del Norte, Occidente, Nordeste, Urabá, parte del Bajo Cauca y el Chocó. El conflicto que padecemos las comunidades por estos tiempos es milimétricamente territorial y va más allá de la disputa por Ituango.


Mientras tanto, el avance de los grupos armados parece no encontrar obstáculos en el Norte de Antioquia. Dos grandes movimientos armados se presentan en la actualidad en la subregión. Por una parte, está en marcha el denominado “plan mil” con el que las AGC pretenden hacerse al control del Norte de Antioquia y Bajo Cauca y, por otra, nos encontramos en pleno despliegue de lo que se ha conocido como “COMANDO ANTIPARAMILITAR” de las disidencias del Frente 36, con el que han ocupado los cañones del río San Andrés y el de la Santa María. Es por ello por lo que en lo corrido del 2020 se han intensificado las acciones violentas contra las comunidades.

San José de La Montaña. Fotografía: Red de organizaciones sociales y campesinas del Norte y Bajo Cauca.

Solo en el Norte de Antioquia en lo ocurrido del 2020 se han registrado más de mil personas desplazadas de sus hogares, siendo Ituango, Toledo, San Andrés de Cuerquia y Yarumal los municipios más afectados con esta situación. Desde el 15 de junio, en los corregimientos El Llano, La Loma y Ochali del municipio de Yarumal, más de 20 personas, entre las cuales hay niños, niñas y adolescentes, así como líderes y lideresas sociales han tenido que abandonar su hogar por amenazas. Además de esto se presentaron cinco asesinatos de campesinos en los municipios de Yarumal y Toledo en el mes de junio en el marco de estos enfrentamientos.


Corregimiento El Llano, Yarumal. Fotografía: Red de organizaciones sociales y campesinas del Norte y Bajo Cauca.

En últimas, el aumento de la violencia en los municipios que rodean el perímetro de la frontera Norte del Municipio Ituango responde a dos situaciones:


1- Después de que la segunda Marquetalia asumiera el control y la coordinación de las disidencias del frente 18 y 36, se comenzaron a notar cambios en el comportamiento de estos grupos en el territorio. Por ejemplo, la primera movida estratégica en Antioquia fue la separación de las dos estructuras de los Frentes 18 y 36. Este último se concentró inicialmente en el municipio de Briceño y confluyó con el 18 a la altura del río Cauca.


No obstante, la estructura del Frente 36 fue concentrada en el Cañón de San Pablo y desde allí han logrado extenderse hasta el sector de Doradas, en límites entre Anorí y Tarazá y el sector que comprende los tres cañones.


Así, el control de una parte del Municipio de Briceño, que asumió el Frente 36, quedó bajo el control de las disidencias del Frente 18. No hay que olvidar que, en el año 2019, en el mes de octubre, se registraron enfrentamientos entre estos y la Fuerza Púbica, así como la realización de reuniones entre el Frente 18 y las comunidades, donde el grupo armado informaba que estaban al mando de la zona.


2- La confrontación Armada entre las disidencias del Frente 18 y las AGC comenzó a concentrarse en la frontera occidente del municipio de Ituango desde el, en las veredas Guacharaquero, Paloblanco, La florida, La honda, El Cedral, Santa Ana y Quebrada del medio, que limitan con el municipio de Peque. Este movimiento desembocó en que el 23 de febrero del presente año se registrara un desplazamiento de 863 personas en estos territorios y en el mes de junio una masacre en la vereda Quebrada del medio.


Asimismo, las disidencias del Frente 36 tienen la intención de trasladarse a la frontera occidente del municipio de Ituango para reforzar la disputa armada que se ha concentrado allí con las AGC. A eso responde el desplazamiento de hombres armados que ha ocurrido desde el pasado 15 junio. Este frente se ha instalado en los cañones del río San Andrés y en el Cañón de la Santa María para ejercer control del corregimiento el Oro, del municipio de Sabanalarga, quedando a un paso del municipio de Ituango. En su paso han realizado por lo menos tres tomas a veredas del cañón de la Santa María.

Desde el 25 de junio las comunidades empezaron a denunciar la presencia de entre 20 y 30 hombres armados en la vereda Biogui, en la vereda Helechales el de 10 de julio y en la vereda El Llano del corregimiento el Oro el 25 de julio. Tras esta avanzada de las disidencias del Frente 36 hacia el occidente de Ituango las AGC se retiraron del corregimiento el Oro.


Actualmente, hay temor en las comunidades, pues se cree que esta es una salida momentánea con la que las AGC buscan reforzarse para enfrentar a las disidencias. Con gran preocupación vemos el desarrollo de los últimos acontecimientos en el Norte de Antioquia y el desinterés por parte del gobierno nacional de realizar acciones encaminadas a la garantía de los derechos humanos de estas comunidades que hoy de nuevo se convierten en focos de violencia por el accionar de estos grupos armados ilegales.

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