Rodolfo Hernández: la nueva apuesta del Partido Liberal

Por: Nataly Triana Guerrero, Asistente de Investigación

Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad.


Por primera vez en la historia republicana del país, los partidos políticos, y especialmente los tradicionales, no fueron decisivos electoralmente para respaldar un candidato presidencial en primera vuelta. Sin embargo, esto no significa que el peso de partidos políticos como el Liberal no sea relevante y representativo para una segunda vuelta presidencial, incluso cuando partidos como este se han fragmentado internamente al no haber declarado libertad de voto para primera y segunda vuelta.


De acuerdo con el pre-conteo de la Registraduría, en las elecciones legislativas el Partido Liberal logró obtener 14 senadores y 32 representantes a la Cámara, y 1 representante adicional a través de la coalición Partido Liberal y Colombia Justa Libres, lo que lo posicionó como la tercera fuerza electoral más significativa.


Elaborado por: Línea de Investigación en Democracioa y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación (Pares). Fuente: Sistema de Información de la Fundación Paz & Reconciliación (Sipares)

No obstante, esta fuerza electoral se fracturó para las elecciones presidenciales, si se tiene en cuenta que solamente 10 senadores y 28 representantes a la cámara decidieron acompañar la directriz de César Gaviria de respaldar la candidatura presidencial de Federico Gutiérrez del Equipo por Colombia, la cual no tuvo éxito.


A pesar de que Gutiérrez no alcanzó a llegar a segunda vuelta, su votación es valiosa al contar con 5.069.448 votos, de los cuales se estima que aproximadamente 1.082.430 fueron otorgados por los liberales, lo que representaría un 74% de la votación del partido en el Senado de la República.

Tabla No. 1

Senadores electos que apoyaron a Federico Gutiérrez. Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.

Estos votos en segunda vuelta son representativos y fundamentales tanto para Petro como para Hernández; sin embargo, a pesar de lo declarado por Gutiérrez, estos no responden a un caudal político propio y, por ende, no pueden ser directamente endosados a Hernández sin considerar cada una de las estructuras partidistas que incurrieron al interior del Equipo Por Colombia como el Partido Liberal. Todo lo contrario, estos votos corresponden a los caudales políticos de los partidos y sus candidatos en cada una de las regiones en las que son representativos. Según el conteo preliminar del senado, el Partido Liberal tiene una fuerza electoral notable en Amazonas, Sucre, Chocó, Guainía, Huila, Meta, Quindío, Risaralda y Sucre.


La crisis interna del Partido Liberal


Esta fuerza electoral no fue suficiente para favorecer a Gutiérrez, teniendo en cuenta que en Sucre, Chocó, Guainía y Risaralda fueron departamentos donde Petro alcanzó un liderazgo electoral importante. Una de las causas de este resultado es la fractura interna del partido, en la que 4 senadores electos se mantuvieron al margen de las elecciones presidenciales y de manera pública no optaron por una postura clara, mientras 1 senador electo y 5 representantes a la Cámara electos decidieron desobedecer a Gaviria y respaldar a Gustavo Petro o no apoyar a ningún candidato.

Tabla No. 2

Senadores electos que desacataron a César Gaviria. Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.

Entre los congresistas electos que respaldaron a Gutiérrez, y teniendo en cuenta los resultados en los departamentos donde concentran su caudal político y en los que obtuvo votación mayoritaria Gustavo Petro, se presume que las maquinarias políticas de Lidio García Turbay, Fabio Amín, Karina Espinosa Oliver y Laura Fortich Sánchez, no asumieron costos políticos altos para incentivar la votación por Gutiérrez. De acuerdo con fuentes territoriales de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), es probable que estos congresistas no asumieron gastos en la primera vuelta y ello incidiera en que la abstención electoral aumentara, por lo menos en Córdoba, Sucre y Atlántico.

Tabla No. 3

Comparativo de abstención electoral. Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.

Debido a estos resultados y disputas internas, el expresidente Ernesto Samper invitó a César Gaviria a hacerse a un costado y convocar un congreso de refundación liberal para renovar la dirigencia, así como respaldar la candidatura de Gustavo Petro. Sin embargo, Gaviria hizo oídos sordos a esta petición, en parte porque Samper no tiene un caudal político relevante pues su hijo, Miguel Samper, no alcanzó siquiera a obtener una curul en el senado por la coalición Centro Esperanza.


Rodolfo Hernández: ¿el camino más adecuado?


Nuevamente esta colectividad está a puertas de una fragmentación interna sin precedentes. De acuerdo con las denuncias presentadas por el congresista electo Juan Carlos Losada, César Gaviria habría hecho negociaciones con Rodolfo Hernández por debajo de cuerda y para ello solamente habría convocado en las reuniones internas de la colectividad a congresistas electos que están a favor del respaldo del candidato de la Liga Anticorrupción.


Es decir que César Gaviria solamente estaría teniendo en cuenta a la bancada que inicialmente lo respaldó en la primera vuelta y quienes para la segunda han expresado su apoyo a Rodolfo Hernández, lo que explica por qué los representantes electos Juan Carlos Losada y Andrés Calle no han sido invitados a estas conversaciones, ya que ellos hacen parte de los detractores de Gaviria en estas elecciones.


En este momento un sector del partido en cabeza de Mauricio Gómez Amín se ha pronunciado públicamente a favor de respaldar a Hernández, a pesar de los severos pronunciamientos del candidato sobre el posible funcionamiento del Congreso en su mandato. Mientras, por otro lado, un sector liderado por Alejandro Chacón ha llamado a la libertad del voto.


El primer camino y aparentemente el decidido por la dirección del partido implica para los liberales desde el legislativo hacer parte de los partidos de gobierno y permitir gobernabilidad al tener la bancada más grande en la Cámara de representantes, pero especialmente ser receptores de la burocracia en reciprocidad de su respaldo en las presidenciales. Esta decisión trae consigo que Hernández debe aceptar el apoyo de un partido tradicional, traicionando así parte de su discurso anti-establecimiento que puede poner en peligro su voto de opinión basado en un cambio sin la clase política que representa el continuismo.


Lo anterior es significativo, teniendo en cuenta la reciente captura de Mario Castaño, senador electo del partido Liberal que, de acuerdo con las investigaciones de Pares, ha estado presuntamente involucrado con hechos de corrupción, compra de votos, constreñimiento al elector y/o designación de personas como cuotas burocráticas. Castaño en la actualidad ha sido retenido por la justicia por estar aparentemente involucrado en una red criminal que se dedicaba a recibir sobornos para permitir la financiación de proyectos de entidades del orden nacional.


Con este antecedente, la adhesión de este partido significa un voto de confianza y un salto al vacío hacia el candidato sobre la modulación de sus propuestas autoritarias como la declaración del estado de sitio, que podría poner en jaque la representación política del partido en este escenario, pero en particular el respeto a la institucionalidad establecida en la Constitución Política de 1991.


En este sentido, el camino elegido por Gaviria es el más riesgoso para la integridad del Partido Liberal, teniendo en cuenta que un respaldo por debajo de cuerda no es una promesa en piedra, lo que implica que no necesariamente Hernández podrá respetar los acuerdos llegados y permitir la vinculación del partido al poner en riesgo su discurso anticorrupción y anti-establecimiento.

Esta decisión no solamente es arriesgada para el partido y sus congresistas electos, sino también para las maquinarias regionales que pueden desgastarse en estas elecciones y perder la credibilidad, la capacidad económica y su caudal electoral para las próximas elecciones locales de 2023.