La metáfora del mercado político

Por: Germán Valencia

Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia


Desde hace siglos, las y los políticos –tanto teóricos como los prácticos– han utilizado la metáfora como un instrumento para analizar y practicar el poder. Es común escucharles hablar del Estado bajo la figura de un gran Leviatán, un monstruo de siete cabezas, capaz de proteger o destruir al ciudadano, con el cual se hace un pacto: se le entrega la libertad a cambio de protección y seguridad.

También escuchamos la forma en la que se concibe a la personalidad política como un líder carismático –parecido a un pastor de la iglesia–, capaz de utilizar su encanto físico y verbal para convencer a un pueblo de que lo siga. A partir de una idea motivadora, el personaje político ofrece un programa y hace una promesa: que será capaz de llevar a cabo lo prometido una vez llegue al poder.


El pensamiento metafórico toma conceptos abstractos como la “libertad”, el “poder” o el “bienestar” y los transforma en imágenes conocidas y comunes, acercando lo desconocido y ampliando nuestro saber. De allí que una metáfora bien construida y presentada se convierta en un instrumento potente que permite transformar una situación compleja y difícil de entender en un conocimiento simple, cercano y fácil de agarrar o digerir.