El sistema del pájaro, el discurso del Teatro Patria y Virgilio Barco

Por: Luis Eduardo Celis. Columnista Pares.


El próximo año se cumple medio siglo de la publicación de la novela: “Condores no entierran todos los días”, obra en la que Gustavo Álvarez Gardeazábal, narra la vida de León María Lozano ‘El Cóndor’, personaje de mediados de siglo que en la mañana asistía aplicadamente a misa y en las noches dirigía violencia contra liberales, con la participación de la policía, esos pájaros fueron famosos en la terrible violencia de mediados de siglo. Guido Piccoli, un italiano que vivió en los años ochenta en Colombia, escribió un libro sobre nuestras dinámicas de violencia y lo tituló “El Sistema del Pájaro”.


El Presidente Alberto Lleras Restrepo, luego de un conato de golpe militar, pronunció un célebre discurso en el Teatro Patria, en el Cantón Norte de Bogotá, fue el 9 de mayo de 1958 y les dijo a los militares: “Yo no quiero que las Fuerzas Armadas decidan cómo se debe gobernar a la Nación, en vez de que lo decida el pueblo; pero no quiero, en manera alguna, que los políticos decidan cómo se deben manejar las Fuerzas Armadas en su función, su disciplina, en sus reglamentos, en su personal…».


Con el Decreto 3398 de 1965 y la posterior Ley 48 del 68, se le dieron facultades a las Fuerzas Armadas para armar, dar adiestramiento militar, coordinar labores de seguridad y control territorial con civiles, todo esto en el marco de la Doctrina de seguridad nacional, hija aventajada de la guerra fría que tenía su fundamento en el ‘enemigo interno’ quienes eran los comunistas, los opositores, los que exigían y reclamaban derechos.


El Frente Nacional hizo las pases entre liberales y conservadores, se consolidó una estabilidad para la competencia política entre ellos y se dio mano libre para que los militares se encargaran del “enemigo interno” y siguiendo la directriz dada por el Presidente Alberto Lleras Camargo, los políticos no se metían en los asuntos de los militares y los militares no darían golpes militares, era una coexistencia más o menos pacífica entre estos dos mundos.


Esta línea de actuación política: guerra fría, enemigo interno y mano libre a los militares para que trataran a los opositores políticos y sociales como gente peligrosa e indeseable a la que se le podía echar bala, fue configurando año tras año una dinámica de criminalidad que se puede rastrear en la prensa, en el debate político, en los cables diplomáticos, es un permanente rio de sangre, que poco a poco fue creciendo hasta configurar genocidios como el que sufrió la Unión Patriótica.


Pero antes esa violencia la habían sufrido la Unión Nacional de Oposición -UNO-, una confluencia liderada por el Partido Comunista en los años setenta, igualmente los lideres de este agrupamiento, sus concejales, diputados, sufrieron la persecución y la criminalidad y de ella participaron militares, policías, agentes políticos locales y nada de eso se contuvo desde el poder central, solo se veía desde la línea trazada en el Teatro Patria en el año 58.


Todo se va a complejizar con la instalación del narcotráfico, dinámica económica que se instaló sobre el histórico conflicto agrario y sobre una sociedad que no contaba con un estado en todo el territorio y cruzada por la ‘guerra fría‘, con este nuevo actor de la economía y la política vamos a tener una expansión y mayores complejidades de las confrontaciones que se vivían y se siguen viviendo en la sociedad Colombiana, el narco llegó para ser parte nuestra realidad y nuestra realidad estaba cruzada por una competencia política que se vivía en parte por ejercicios sistemáticos de violencia.


El narco fue combustible para el alzamiento armado y el narco fue refuerzo para el latifundio y lo fue para meterse con los políticos y todo esto fue vislumbrado de manera lucida por Luis Carlos Galán, el más importante político que se opuso de manera decidida a esta nueva fuerza criminal y dio la batalla y la perdió y como ya lo sabemos en su agresión y crimen estuvieron vinculados importantes políticos y agentes estatales, en asoció con las mafias. El Estado colombiano es híbrido: hay la gente mas civilista, respetuosa de la legalidad, personas honorables y entregadas a sus responsabilidades y los hay ligados con mafias y criminales, esa es nuestra dura realidad.


Los que han liderado el ejercicio de los gobiernos desde la tradición política, se ciñeron a la línea del Teatro Patria, así ha sido hasta nuestros días donde la guerra fría mantiene vestigios en nuestra realidad, aquí se sigue viendo a los comunistas y a la izquierda como gente indeseable y peligrosa, eso es lo que se expresa como el Castro-Chavismo, y a esos indeseables se les puede echar bala y la que si sigue plenamente activa es la guerra contra el narcotráfico, que aunque fracasada desde hace mucho tiempo, se sigue implementando para reforzar el interés de que nada cambie en el desigual mundo rural.


Cuando se piense en las responsabilidades del presidente Virgilio Barco tengamos presente la directriz del presidente Alberto Lleras Camargo un 9 de mayo de 1958 a los militares en el Teatro Patria.