¡El puerto no se rinde, carajo!

Por: Walter Aldana. Columnista Pares.

Lo conocemos en el interior del país por el clásico de salsa llamado “Buenaventura y caney”, sabemos que es un puerto en el litoral pacífico, inmortalizado por Jairo Varela director del grupo Niche. Y que este “bello puerto del mar, mi Buenaventura….” interpretado por Petronio Álvarez por allá en los años 30, es el epicentro del ingreso y partida de productos para la economía mundial desde Colombia.


Desde que Nixon ejerció la presidencia de Estados Unidos, las relaciones comerciales de nuestro país se desarrollarían por el Pacifico y ahí cobró importancia el puerto de Buenaventura. Sin embargo, este aporte al crecimiento de la economía nacional no ha sido retribuido con inversión social, aquello de que “también somos pacífico” es tan solo un slogan institucional gubernamental.

Los compromisos firmados en el paro cívico “para vivir en paz y con dignidad en Buenaventura” realizado en junio del 2017 y ratificado en dos decretos y una ley, siguen desconocidos por el Gobierno Nacional, mientras que desarrolla 17 acuerdos comerciales con varios países en el mundo. A la firma del Acuerdo entre las Farc y el Gobierno, diversos grupos se disputan este territorio. La Defensoría del Pueblo ha emitido dos alertas tempranas la #003 y #007 sobre esta situación de conflicto armado. Y en los últimos días las comunidades confinadas en sus propios barrios o desplazadas ha aumentado.