El informe sobre coca de Naciones Unidas

Por: Walter Aldana. Colaborador Pares.


La Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), es para la institucionalidad, en este tema, “palabra de Dios”; debe ser por eso que no le atinan ni un poquito a las alternativas para la solución al problema de las drogas en nuestro país.


Claro y es que no hablan de la pobreza, la desigualdad y la deuda social del Estado con esa otra Colombia, por ello y sin corresponsabilidad de los países consumidores, sólo se habla de hectáreas, precio, ejército, policía antinarcóticos, glifosato, erradicación forzada y se cuentan nuestros muertos en el forcejeo. Los unos por arrancar una mata y los otros por garantizar el cultivo que da de comer a sus hijos, me refiero obviamente, a las y los pequeños productores, de ninguna manera a los cultivos llamados extensas áreas o industriales.

Quienes conocemos el territorio y sufrimos ese centralismo que ahoga las regiones, sabemos que el “resumen ejecutivo” de corte a noviembre de 2019, es una suerte de malabarismo de la entidad que vuelve a colocar únicamente la responsabilidad en el eslabón más débil de la cadena, el pequeño productor o productora de hoja de coca y soslaya los otros componentes – precursores químicos, licencias para gasolineras, paraísos fiscales para el dinero resultado de este negocio, al igual que el lío de las cifras públicas que varían dependiendo del funcionario: Presidente, Ministro o consejero, sin que por ello se sonrojen.