Violencia de género, violencia psicológica y violencia mediática

Por: Sergio Saavedra, Redacción Pares


En el 2018 Colombia registró 138.440 denuncias de violencia intrafamiliar, 109.697 de lesiones personales contra la mujer, 1.966 feminicidios y 50.458 delitos sexuales, según las cifras del observatorio de la Policía Nacional. Por otro lado, la Universidad Libre —en una investigación realizada en 2018 por la Facultad de Derecho— determinó que en el país cada 28 minutos una mujer es víctima de violencia de género y alrededor del 70% de los casos no son denunciados.

Estas cifras, más la cantidad de casos que no son registrados o denunciados, prevén un panorama exponencial que esconde no solo muchas más víctimas, sino más tipos de violencias.

Cundinamarca, Antioquia y Valle son los tres departamentos en donde más se presentaron denuncias de violencia intrafamiliar (VI). Misma tendencia que se repite en las capitales, pues Bogotá, Medellín y Cali son las ciudades en donde más casos fueron registrados.

Sobre las cifras de feminicidios, Antioquia es el departamento que más registra casos, seguido de Valle y Cundinamarca. Sin embargo, contrario a la tendencia anterior, Bogotá es la ciudad con más víctimas de feminicidio, seguida de Cali y Medellín. Lo que supone que Antioquia es un departamento más peligroso para las mujeres en zonas rurales.

Ahora, sobre las denuncias de delitos sexuales, Cundinamarca, Antioquia y Valle nuevamente son los tres departamentos con más registros y Bogotá, Medellín y Cali también son las ciudades que más registran casos a nivel nacional.

En el inicio de 2019, mediáticamente el tema de la violencia de género ha vuelto a las agendas de los grandes medios. Sin embargo, el debate ha propendido ha deslegitimar las luchas que adelantan las mujeres y los movimientos feministas. Esto se evidencia desde la continuidad impune de las violencias ejercidas hasta el tratamiento mediático y las discusiones que generan sectores de la opinión pública y la sociedad civil.

“¿Qué implica para una mujer en una relación de pareja —en donde se vende la idea del amor romántico y protección— romper el silencio y atreverse a liberarse del yugo de dominación, abuso y desigualdad en una sociedad que normaliza el maltrato y que propende por dejar lo privado en ese espectro?”, esta es la pregunta que plantea Paola Pérez, integrante de la Colectiva de Comunicación La Poderosa, para abordar las implicaciones de la revictimización mediática hacia la mujer. Para Pérez, “los discursos obvian el proceso sistemático de violencia psicológica que es ejercida por los hombres en las relaciones de pareja”.


Violencia psicológica, una violencia de ocultamientoLa violencia psicológica son actos o comportamientos que buscan degradar, controlar o manipular las conductas, comportamientos, creencias o decisiones de la mujer. La forma de perpetrar este proceso se da por los insultos, amenazas, desprecios, aislamientos, prohibiciones, amenazas de suicidio, entre otros”, afirma Paula Pineda, quien también es integrante de La Poderosa.


Una de las cosas que más invisibiliza y que permite la impunidad de la violencia psicológica, para Pérez, es que “los medios —utilizando también su ejercicio de poder con titulares o la forma de narrar la noticia— hacen sentir culpable a la mujer por su denuncia, lo que conlleva, también, a que las personas que consumen la noticia opinen, refuercen y sigan revictimizando con comentarios que ofenden a la mujer y a su denuncia”.


Además, entre las múltiples consecuencias de este tratamiento, indica Pineda, se encuentra la de “reforzar los roles de género impuestos por la sociedad sobre la mujer, como la relación de sumisión, generando que las mujeres quiten su denuncia, se retracten y, en muchos casos, terminen diciendo que es un tema que se manejará en privado con su pareja o entre su agresor. Esperando, además, que por esto su agresor cambie”. Finalmente, hay que tener en claro que “el tema de la violencia psicológica es una categoría que se desliga de la violencia de género o violencias basadas en género (VBG). Así pues, las VBG recogen cualquier acto de violencia que recae sobre el género femenino, y que se desencadene en daños físicos, psicológicos, económicos, estructurales, laborales entre otros. Estos están guiados por el ejercicio de dominación y poder sobre la mujer en un sistema capitalista y patriarcal”, como afirma Pineda.