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Violencia contra las mujeres, una pandemia en crecimiento

Por: Natalia Aguilar Salas. Colaboradora Pares.


A raíz del aislamiento obligatorio a nivel mundial se ha evidenciado un aumento de la violencia doméstica y de la violencia de género. Muchos pensaban que las mujeres estarían a salvo en sus hogares, pero las cifras de casos de feminicidios y de violencia física y psicológica han evidenciado que los agresores muchas veces son aquellos más cercanos a las víctimas.


La ONU ya había dado la desalentadora noticia. En un comunicado dado a conocer hace unas semanas, afirma que un tercio de las mujeres experimentan algún tipo de violencia durante el transcurso de su vida y resaltó la ONU que muchas mujeres y niñas están atrapadas en sus hogares con parejas abusivas.


Este es un fenómeno mundial y afecta tanto a países de economía desarrollada como aquellos que tienen economías pobres. Según datos de la Organización Mundial de la Salud -OMS, la violencia sexual, reproductiva, mental y física las mujeres que sufren de abusos, sexuales o físicos, tienen el doble de probabilidades de abortar. En algunas regiones del mundo tienen 1,5 veces más la probabilidad de contraer VIH. También hay pruebas que indican que las mujeres agredidas sexualmente tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir alteraciones debido al consumo de alcohol.


Aislamiento obligatorio y violencia contra las mujeres


El aislamiento obligatorio ha arrojado datos preocupantes: en el caso de Colombia las llamadas a la línea 155 se han incrementado en un 142% a nivel nacional, en Bogotá aumentó 42%, el volumen de llamadas a la línea púrpura han aumentado en un 200%, informó revista Semana.


Según el Observatorio de Feminicidios de Colombia, durante el 2020 hasta el mes de marzo se presentaron 130 casos de feminicidios a nivel nacional. De acuerdo con la colectiva Las Brujas del Mar, en México se han presentado 209 feminicidios, en Argentina se han presentado 21, y en Colombia 19, todos estos hechos se han reportado durante la cuarentena.


La ONU afirma que 137 mujeres son asesinadas por un miembro de su familia cada día, 58 de cada 100 mujeres son asesinadas por sus parejas o familiares. América es el segundo continente con mayor tasa de feminicidios después de África , en la región se presenta un feminicidio cada 2 horas y media, una de cada tres mujeres sufre de violencia física o sexual y 80% de la violencia física se comete contra las mujeres.


Según la Cepal, los países con mayor número de feminicidios en la región según el número de casos son Brasil y México, pero las tasas más altas por cada 100.000 habitantes las tienen El Salvador, Honduras, Bolivia y Guatemala, informó France 24.


A nivel de América Latina, la Organización Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y el Caribe -RSMLAC, el 7 de abril conmemorando el día mundial de la salud se pronunció para exigir a los gobiernos de América Latina y el Caribe una mayor inversión en políticas públicas que garanticen los derechos fundamentales de toda la población.


Resalta la organización que esta crisis ha develado las grietas del modelo capitalista, ya que se han profundizado las desigualdades y los diferentes tipos de violencia estructural en especial sobre las mujeres y las poblaciones vulnerables de la región.


Frente al incremento de las violencias hacia las mujeres reiteran que las medidas de aislamiento ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres y niñas, reafirmando que los espacios íntimos pueden llegar a ser los más inseguros. Las situaciones de violencias estructurales se agudizan en el aislamiento, incrementando la violencia física, violencia sexual, violencia psicológica y el feminicidio.


Las formas de abuso y violencia


Otro punto que se debe resaltar, el cual plantea la RSMLAC, es sobre la exigencia invisible, la cual identifican como mantenerse informada, proveer el cuidado, cumplir con sus deberes laborales, ayudar con las tareas educativas de sus hijas e hijos, la obligada autocontención, la imposibilidad de parar o tener un espacio para el descanso, entre otras cargas históricamente asociadas a los roles preestablecidos entre hombres y mujeres. Lo anterior se ve agravado por la situación de aislamiento, ya que las mujeres en general tienden a la interacción social y los vínculos con las otras personas.


Otras partes del mundo no están exentas de esta problemática a la cual también se le llama “terrorismo íntimo”. La ONG Equality informó que las llamadas por violencia doméstica aumentaron en China, especialmente en la provincia de Hubei durante el aislamiento obligatorio. En España, los pedidos de ayuda a la línea púrpura aumentaron un 18% , en Francia la Policía reportó un aumento del 30% en violencia doméstica, informó The New York times.


Por otra parte Rusia tiene una de las cifras más alarmantes a nivel mundial. Según Infobae, las denuncias aumentaron de 6.000 en marzo de este año, a 13.000 en abril. Según Mona Eltahawy, reconocida periodista y activista feminista, la violencia doméstica es otra pandemia que hemos ignorado por mucho tiempo, también afirmó que los gobiernos claramente no estaban preparados para afrontar esta pandemia y proteger a los más vulnerables, lo cual se está desarrollando de formas horrendas.


Por otra parte Judith Lewis Herman experta en traumatología de la Universidad de Harvard encontró que los métodos coercitivos que utilizan los abusadores domésticos para controlar a sus parejas e hijos son similares a los que utilizan los secuestradores y los regímenes represivos para controlar a los rehenes o romper la voluntad de los presos políticos.


Además de la violencia física, otros métodos coercitivos y señales de abuso son: aislamiento de los amigos, la familia y el trabajo, vigilancia constante, reglas estrictas y detalladas de comportamiento y restricciones, ya sea a la comida, ropa e incluso a las facilidades sanitarias, informó The New York Times.


Otro factor importante es la inestabilidad económica y el desempleo, ya que el abuso doméstico se basa en el poder y el control sobre la víctima, según un reporte del instituto nacional de justicia de Estados Unidos, encontró que cuando las finanzas, el trabajo y los aspectos que se tenían bajo control y de repente se vuelven factores inestables, el abusador encuentra poder y control en los métodos coercitivos que aplica a la víctima.


Muchos gobierno han destinado infraestructura para que las víctimas de abuso doméstico puedan ser reubicadas. En Colombia la SAE destinó 65 inmuebles a nivel nacional para este propósito, sin embargo desde el 6 de abril que fue el anuncio oficial no han habido nuevos pronunciamientos al respecto.


Por otra parte, aunque las líneas de atención son supremamente importantes no alcanzan a cubrir todas las llamadas que reciben en un día, por otra parte muchas de las víctimas no reportan los abusos a una entidad, lo cual las pone en mayor riesgo, además de esto muchas legislaciones por ejemplo en Rusia y Hungría al no tener leyes que sancionen la violencia doméstica generan que los abusadores continúen o aumenten los actos coercitivos y de violencia ya que saldrán impunes incluso en casos de feminicidio.


Más allá de las responsabilidades gubernamentales, también es un problema sociocultural que debe ser eliminado a nivel local, nacional, regional y mundial. Las mujeres históricamente han sido oprimidas por el patriarcado, por lo tanto se debe continuar con la lucha feminista para que desde la educación se puedan transformar los roles y las condiciones sociales que viven las mujeres, no se puede negar que las mujeres han sido excluidas por siglos. Hablar de género no es una conversación fácil, pero es necesaria para solucionar este problema específico y particular que afecta directamente a mujeres y niñas a nivel mundial.

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