Una guerra insostenible

Por: Daniel Parra

Equipo de Frontera, Conflicto y Migración - Pares


Asesinatos selectivos, hostigamientos, desplazamiento forzado y mucha zozobra. Esa es la rutina del día a día que acompaña a todos los ciudadanos del Catatumbo. Temor por un explosivo, terror por una bala perdida y horror porque la próxima víctima pueda ser cualquiera de ellos: un hijo, un esposo, un familiar.


Pese a ser una región fuertemente militarizada, la guerra en el Catatumbo cada día se hace más insostenible. En los últimos cinco meses han aumentado de manera vigorosa los enfrentamientos contra la fuerza pública y las bajas en ambos bandos no se han hecho esperar. Estructuras del ELN y del Grupo Armado Post FARC (GAPF) Frente 33 se encargan de atizar la lucha armada en el territorio, en el que se estima suceden a diario afectaciones o violaciones al derecho internacional humanitario.


Desarrollar la guerra en territorios fronterizos trae ciertas ventajas para los actores armados dominantes: el control de las economías ilegales derivadas del contrabando y el cultivo de hoja de coca, el camuflaje en zonas extranjeras para evadir la fuerza pública nacional y, la más usual, la instrumentalización de la población civil (tanto la que reside en la frontera como la que la frecuenta). Este control hegemónico que ejercen las guerrillas en el territorio se ha traducido en lo corrido del año en más de setenta acciones armadas centradas en ataques a la fuerza pública, bloqueo de vías y proselitismo armado. Sumado a esto, durante 2022 la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) ha monitoreado más de 20 asesinatos selectivos, desplazamientos forzados y secuestros (entre las víctimas se encuentran contratistas, docentes, ganaderos y líderes sociales).


Así, la militarización de la región no ha garantizado la tranquilidad o la paz en el territorio. La seguridad sigue deteriorada y es probable que siga empeorando. Es menester que el Gobierno Nacional haga presencia con intervenciones en salud, educación, y empleo. La ciudadanía también solicita ayudas reales para la sustitución voluntaria de cultivos y la implementación de los Acuerdos de Paz. Solo así se podrán ver transformaciones en el Catatumbo. Sin embargo, de hacerse, estas apuestas de transformación en el territorio tomarían su tiempo. Es por esto que también se debe pensar en intervenciones a corto o mediano plazo, que ayuden a mitigar todas las necesidades de la población.