Un equipo no santo el de Peñalosa



Sin embargo, los primeros movimientos del nuevo alcalde tienen bastantes cuestionamientos. Destacaré tres de ellos.

Tal vez uno de los casos que más llama la atención es el del nombramiento de Consuelo Araujo en la Secretaría de Integración Social, la cual es la entidad distrital encargada de la atención a la población más vulnerable de la ciudad. Este nombramiento es cuestionado por dos razones. En primer lugar, Consuelo Araujo pertenece a una de las familias que tuvo mayores relaciones con grupos paramilitares.

Su hermano Álvaro Araujo llegó al senado después de que los paramilitares le colocaron miles de votos en la denominada estrategia que ideó Jorge 40, comandante del Bloque Norte de las AUC, de los Distritos Electorales, donde básicamente el departamento del Cesar fue dividido en grupos de municipios y a cada político que negoció con Jorge 40 se le asignó un número determinado de municipios, en ellos los paras obligaban a la población a votar sólo por ese candidato y sacaba más del 70% de los votos en ese municipio.

También otro miembro de esa familia Araujo, en la época en que Jorge 40 era amo y señor de la Costa Atlántica, Hernandito Molina, primo hermano de los Araujo, fue gobernador del Cesar y fue candidato único a esa gobernación, puesto que los paras obligaron a los demás candidatos a renunciar. Hernandito Molina no era sólo aliado político, era miembro de las AUC, conocido con el alias de 35. No se debe olvidar que este Bloque Norte de las AUC cometió más de 300 masacres, aún en plena negociación de Ralito, cuando supuestamente estaban en cese al fuego, asesinó más de 2000 personas, entre ellas al profesor Correa de Andreis uno de los académicos más brillantes de la Costa.