Un Ejército de escándalos

Por: Isaac Morales Pérez. Coordinador de la línea de seguridad urbana y crimen organizado, Pares.


El Ejército Nacional se constituye como aquella fuerza del Estado cuya misión principal es defender la soberanía nacional, la independencia y la integridad territorial. Sus acciones deben estar dirigidas a generar ambientes de paz, seguridad y que permitan el desarrollo del país; sin embargo, el Ejército Nacional ha estado permeado por muchos escándalos que permanecen en la memoria reciente del pueblo colombiano.


Desde la macabra orden dadas por superiores para que mandos medios y rasos obtuvieran beneficios por bajas de guerrilleros muertos en combate, lo que causó el mal llamado fenómeno de los Falsos positivos o como se debería llamar: ejecuciones extrajudiciales, lo que provocó que militares retuvieran jóvenes de zonas deprimidas por la pobreza para luego ser asesinados y en un escabroso escenario fueran disfrazados de miembros de las FARC para después cobrar un bono o unas vacaciones por buenos resultados.


No podemos olvidar otro escándalo relacionado que salió a la luz en 2014. En ese momento se tenía información sobre una serie de contrataciones fraudulentas para la compra de testigos de acusados por ejecuciones extrajudiciales, un hecho que en su momento llevó al presidente Santos a pedir investigación por parte de la Fiscalía para determinar responsables; el General Barrero, entonces comandante de las Fuerzas Militares, aseguró no tener conocimiento de esta práctica; un escándalo más que se suma a la lista.


Recientemente en el Gobierno de Iván Duque, o la nueva cara del uribismo, se acudió a una estrategia muy similar. Altos mandos pedían resultados y se establecieron formatos o planillas para que se hiciera seguimiento a esos “logros” en combate, un escándalo que no tuvo consecuencias claras ni responsables con nombre propio, acaso ¿e