Siguen encendidas las alarmas en el Bajo Cauca

Por: Laura Cano, periodista Pares.


Luego de la firma del Acuerdo de Paz eran varios los escenarios que este hecho podría traer a las diferentes regiones del país. Por una parte, se sabía que habría zonas donde el Estado debía llegar y dar prioridad a la implementación de los PDET, este era un retrato ideal, pero en la implementación ha sido una realidad poco vista: Por el contrario, esos otros posibles escenarios como la ausencia del Estado y la concentración de otros grupos ilegales en diversos municipios son el paisaje general de lo que han sido estos años luego de la firma.


Una de esas zonas del país que está viviendo esta situación es el Bajo Cauca, donde el copamiento criminal llegó casi inmediatamente luego de la salida de los Frentes 36 y 18 de la antigua guerrilla Farc. En ese momento se sabía que esta zona debía ser priorizada en el marco del posconflicto y aunque las alertas no hicieron falta, en poco tiempo ya el Clan del Golfo y el ELN tenían el control de esta región conformada por los municipios de Tarazá, Cáceres, Caucasia, El Bagre, Nechí y Zaragoza.


Los enfrentamientos por esta parte del territorio colombiano, el cual es estratégico para las rutas del narcotráfico y la extracción minera, han dejado cifras en aumento de violencia en esta región, siendo el 2018 el año más violento en esa zona, en el cual el número de homicidios en Cáceres y Caucasia aumentó en más del 150% y en Tarazá aumentó en más del 300%, en comparación con el año anterior.


A esto se le suma la presencia y creación de los Caparrapos, un grupo de disidentes del Clan del Golfo, liderado por alías Caín, que en el momento es el principal oponente del Clan del Golfo. Esta organización criminal se ha venido f