“Si no les gusta, de malas”

Por: Guillermo Segovia

Politólogo, abogado y periodista


En una sociedad que sea respetada por quienes ejercen cargos públicos, la actuación del registrador Nacional del Estado Civil –nada más ni nada menos que la cabeza de la entidad encargada del registro civil y la organización electoral–, frente a dudas y sospechas que se generen a partir de actuaciones o declaraciones suyas o de sus subalternos, respecto de procesos electorales, se espera, debería ser clarificar o tomar de inmediato los correctivos que puedan afectar lo que se considera “la fiesta más grande de la democracia”.


En Colombia, no. Ante la reacción de los sectores políticos que no hacen parte de la coalición de gobierno, al extraño y súbito anuncio del registrador Alexander Vega, de que los datos del censo electoral que su entidad maneja difieren hacia arriba en cinco millones de personas de las que registra el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el señor Vega responde en forma provocadora y absurda que “quienes tengan dudas sobre las elecciones no deberían presentarse”.


Es decir, quienes han cuestionado y probado una y otra vez –como lo han hecho la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), la Misión de Observación Electoral, las ong, los partidos y movimientos alternativos y las víctimas de los fraudes– que el proceso eleccionario, en cuanto a votación y escrutinio –en particular en las elecciones de presidente, gobernadores, alcaldes, senadores, representantes a la cámara, diputados, concejales y ediles–, está plagado de irregularidades, deberían callar, hacerse a un lado y consentir semejante afrenta a la democracia.