Riosucio: un municipio recorrido por el fantasma de la guerra

Por: Dennis Arley Huffington

Investigador Oficina Pares Pacífico

Como a finales de la década de los 90, las comunidades del municipio de Riosucio, en el departamento de Chocó, sufren las consecuencias de las disputas armadas entre los grupos ilegales que buscan hacerse con el control del territorio, las rutas del narcotráfico, las economías ilegales y parte del apetecido paso fronterizo entre Colombia y Panamá, a través del Tapón del Darién; situación que se agrava con las operaciones militares que se adelantan en esta zona del país y que se han intensificado en los dos últimos años.


Riosucio es una zona codiciada por las estructuras criminales debido a su ubicación estratégica, por un lado, por ser una frontera internacional que permite el paso a través de ríos y trochas montañosas hacia Centroamérica; y, por el otro, por ser el municipio de mayor extensión del Chocó, con 9.318 kilómetros cuadrados, desde donde se puede circular entre Antioquia, a través de Mutatá y Turbo; salir al Golfo de Urabá, del mar Caribe, recorriendo el río Atrato; y al océano Pacífico, por los esteros del municipio de Juradó. Además, es considerado por el Gobierno nacional y sus fuerzas militares como uno de los lugares donde, posiblemente, se encuentra refugiado el máximo cabecilla de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC): Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’.