Reunión en Estocolmo: la paz pendiente con el ELN

Por: Luis Eduardo Celis


La Fundación Paz & Reconciliación (Pares) hizo parte de un diálogo por la paz en Estocolmo. La Folke Bernadotte Academy organizó el “Encuentro de expertos sobre: Procesos de diálogo y negociaciones de paz en Colombia”, entre los días 18 y 21 de enero del año en curso, y allí estuvimos.


Por amabilidad de la FBA, tuve la oportunidad, en nombre de Pares, de participar en esta importante iniciativa. Dicho espacio es la continuidad de un largo involucramiento del Gobierno sueco en acompañar a la sociedad colombiana y sus gobiernos en este largo esfuerzo de construir una Colombia en paz.


El conde Folke Bernadotte nació en Estocolmo el 2 de enero de 1895. Fue miembro de la nobleza, militar y líder de la Cruz Roja Sueca. Se le recuerda, principalmente, por su participación en el rescate de prisioneros de guerra en campos de concentración Nazi, durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.


El Conde Bernadotte, actuando como mediador de las Naciones Unidas en la guerra árabe-israelí de 1948, fue asesinado por un grupo judío en Jerusalén el 17 de septiembre de 1948. Hoy su nombre lo lleva la agencia del Gobierno sueco para los asuntos de paz, seguridad y desarrollo, la Folke Bernadotte Academy (FBA).


En la pagina de presentación de la FBA, se lee: “Como parte de la ayuda al desarrollo internacional de Suecia, promovemos la paz en los países afectados por conflictos. Ofrecemos capacitación y asesoría e investigamos para fortalecer la construcción de paz y del estado, y otorgamos fondos a organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la paz y la seguridad. Además, desplegamos personal civil en operaciones de paz y misiones de observación electoral dirigidas principalmente por la ONU, la UE y la OSCE. La agencia lleva el nombre del Conde Folke Bernadotte, el primer mediador de paz de la ONU”.


De esta forma, bajo la consigna del fortalecimiento de la construcción de paz, se ofició este gran espacio de diálogo. El centro del encuentro fue dialogar e intercambiar análisis y propuestas sobre el proceso de paz pendiente entre el Gobierno colombiano y el ELN, proceso de paz que ojalá sea asumido por el gobierno que se instale en la casa de Nariño el próximo 7 de agosto.


La reunión de Estocolmo fue muy importante porque contó con la participación de delegados de las campañas de: Sergio Fajardo, Gustavo Petro, Alejandro Gaviria, Juan Manuel Galán y Oscar Iván Zuluaga, solo faltó la campaña de Federico Gutiérrez.


El desarrollo del encuentro estuvo centrado en entender de qué conflicto estamos hablando, las dificultades para resolverlo y los temas que hay que considerar para una definitiva superación del proyecto de resistencia armada en el que se mantiene el ELN, el cual persiste desde hace ya casi seis décadas y cuya única alternativa viable es construir una mesa de diálogos para la formulación de un acuerdo de paz.


Hay variadas lecturas sobre las dificultades a superar y los temas que deben ser abordados por el futuro gobierno, si este decide retomar un proceso de paz. Sin tratar de ser exhaustivo, resalto estos temas para animar el debate y el intercambio en un tema por resolver, que sigue siendo un asunto público y que espero que el próximo gobierno lo lidere y lo lleve a buen puerto.


Un primer conjunto de temas está referido a la dimensión internacional que tiene este conflicto entre el Estado colombiano y el ELN, y que sigue sufriendo la sociedad colombiana. En primerísimo lugar, está el reconocimiento a Cuba por todo su trabajo y compromiso y la necesidad de resolver la situación con la delegación de diálogo del ELN que permanece en Cuba. Dicho reconocimiento expone que existe y es vigente el protocolo de ruptura, e implica asumir una tónica de respeto y diplomática propositiva con quienes tanto nos han ayudado. En segundo lugar, se encuentra el reconocimiento de la importancia de Venezuela en la resolución de este conflicto, en tanto que el ELN permanece en Venezuela y se ha fortalecido en la zona de frontera, lo cual implica volver a las relaciones diplomáticas y a la consolidación de un diálogo respetuoso de lado y lado; y en tercer lugar, y de máxima importancia, se refirió al papel de los Estados Unidos para acompañar y apoyar este futuro proceso de paz.


El segundo grupo de temas analizados es la postura del ELN frente a un proceso de paz, su disposición para avanzar y las dudas que genera su postura inflexible de no estar dispuesto a gestos de fondo como la suspensión del secuestro. Dicho cese es importante para generar credibilidad frente a un mundo político escéptico y para demostrar su compromiso de paz en una sociedad donde ha calado el mensaje que el ELN no tiene voluntad de paz.


La otra cara de críticas a las posturas del ELN es la ausencia de un gobierno con liderazgo e iniciativa para dinamizar una negociación de paz frente a un actor lleno de desconfianza y que nunca ha vislumbrado un camino de paz a recorrer. Todos los intentos se han quedado en recriminaciones mutuas y nunca se ha podido ver un proceso con dinamismo y propuestas de lado y lado.


Igualmente, una buena parte del encuentro se concentró en la importancia de suscribir acuerdos humanitarios que alivien la situación de tantas comunidades que hoy sufren los estragos de la continuidad de esta violencia, comunidades que hoy sufren muertes, confinamientos, la dureza de las minas que se siguen usando, el secuestro, el desplazamiento, en fin, la dura violencia con todas sus afectaciones. Pudimos escuchar, nuevamente, que hay propuestas muy concretas de acuerdos humanitarios que hay que trabajar y, junto a este tema, la pertinencia o no de construir de manera pronta un proceso de paz, un acuerdo de cese bilateral de fuego y hostilidades. Sobre estos asuntos se dieron variados argumentos y opiniones sobre su viabilidad y dificultades a considerar. Allí vale la pena insistir en que las comunidades de por los menos 170 siguen sufriendo esta violencia y como lo decía un participante en alguna charla de corredor: “es muy fácil desde el parque de la 93 decir no a los acuerdos humanitarios y la necesidad de cese bilateral”.


El tema de participación de la sociedad en este proceso fue central en la discusión del encuentro. Se habló sobre el alcance de esta y cómo dinamizarla para que sea incidente y para que, sin que se vuelva una mesa infinita, ni reúna todos los asuntos de la agenda pública. Allí hay un gran desafío; no se trata de diluir la negociación en una dinámica amorfa donde no se sabe quién es el que negocia y que esto no obsta para hacer viable un proceso de paz con la variable participación de la sociedad.


Se habló de muchos asuntos, pero uno en el que hubo mucha coincidencia es que el escalamiento del conflicto por parte del ELN no ayuda a generar credibilidad para este proceso pendiente y que es de esperar que el ELN asuma una distensión en este periodo electoral. Distensión genera credibilidad e intensificación genera crispación.


El gobierno del presidente Iván Duque terminará su mandato sin solucionar este asunto, espero que el próximo gobierno tenga decisión, propuestas y estrategia para resolverlo.


Agradecemos al Gobierno sueco por todo su compromiso con una Colombia en paz y al profesional y comprometido equipo de la Folke Bernadotte Academy (FBA) por abrir esta oportunidad para que un grupo de colombianas y colombianos, junto a la solidaria comunidad internacional, nos diéramos esta oportunidad de dialogo y escucha.