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Es la valla instalada por el Centro Democrático en Santa Marta. El uribismo juega con la idea de que al partido político que surja de la guerrilla le irá muy bien después de firmado y refrendado el acuerdo de paz. Señala que llegará muy pronto a la Presidencia. Es lo que han difundido a lo largo de estos años. Que en La Habana se le ha entregado el poder a las Farc. Es posible que algunos líderes de la insurgencia abriguen la misma ilusión.

Yo creo todo lo contrario: que a esa fuerza política –que tal vez adquiera un nombre en la X Conferencia– le será muy difícil conquistar una mayoría electoral; que el camino de su ascenso político está sembrado de dificultades; que su pasado es un fardo; que lo concedido en el acuerdo es muy poco y se puede esfumar rápidamente; que si desean mantenerse y prosperar en la política nacional tendrán que hacer cambios radicales en su actitud y en su discurso y esto no es nada fácil.

La primera dificultad es el asedio de la muerte. La prueba mayor es el sacrificio de la Unión Patriótica, un partido surgido en el primer intento de paz de las Farc. El genocidio de este grupo lo hicieron las fuerzas de la derecha amparadas en la concepción que está detrás de la valla de Santa Marta, la idea de que el comunismo se iba a tomar el poder y había que atajarlo a como diera lugar. ¿Intentarán lo mismo ahora? Ahora no la tendrá fácil la derecha. Ni las Fuerzas Armadas, ni la mayoría de las elites políticas parecen dispuestas a prohijar la agresión. Pero el riesgo existe.

Después vino el acuerdo de paz con el M-19, al que le asesinaron a Carlos Pizarro, su máximo dirigente, justo al empezar el proceso de paz. A pesar de eso esta organización tuvo un punto de partida mucho más potente y esperanzador que el de las Farc. Por su conexión con el mundo urbano; con los medios de comunicación, incluido un noticiero propio de televisión; con las clases medias y con fuerzas de la política tradicional: hizo su debut electoral con una importante figuración en la campaña presidencial y con una participación notoria en la Asamblea Nacional Constituyente en la que conquistó el 30 por ciento de los escaños.