• Germán Valencia

¡Que vuelvan los viernes culturales!

Por: Germán Valencia – Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia

Este viernes 9 de abril se cumplieron los primeros diez años de celebración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia. A través de la Ley 1448 de 2011 se quiso hacer un homenaje a Jorge Eliecer Gaitán, uno de los defensores más importantes de las víctimas en la historia política del país. Quien fue asesinado hace 73 años, a la una de la tarde, en las calles bogotanas.


Jorge Eliecer fue hijo de un librero, estudió derecho en la Universidad Nacional de Colombia y se doctoró en Jurisprudencia en la Real Universidad de Roma. Ocupó casi todos los cargos públicos: fue diputado, Representante a la Cámara, Senador, alcalde de Bogotá, Ministro de Educación y de Trabajo, candidato a la Presidencia de la República, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia y Rector de la Universidad Libre.


La amplia trayectoria en la esfera pública le permitió conocer la realidad del país, y con ella el horror que se estaba gestando y desarrollando en todo el territorio nacional. Desde sus primeros trabajos académicos y políticos pudo ver la manera como la sombra de la muerte se extendía por el país. Cientos de personas fueron asesinadas y masacradas en distintos departamentos, como el Magdalena, Tolima y Cundinamarca.


Como fundador de la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR) pudo escuchar de primera mano el lamento de obreros, campesinos y clase popular, sobre la manera como los terratenientes y hacendados –en unión con los gobernantes, la Iglesia Católica y la Fuerza Pública– se organizaron para atacarlos y violentarlos.


Entre 1930 y 1940 observó como en diversos lugares se estaba persiguiendo, desplazando, torturando y matando a miles de colombianos. La violencia le estaba sirviendo a los poderosos como instrumento para ampliar el control sobre la tierra y aumentar la desigualdad económica y social.


En esta lógica, Gaitán se convirtió en un brillante y comprometido estudioso de la realidad política. Los conocimientos adquiridos los utilizó, entre otros fines, para formular un proyecto político nacional de defensa de la vida, y además, para forjar su idea de formar políticamente a las masas en todos los espacios. Gaitán quería representar un cambio auténtico en la situación que vivía el país en la década de 1940. Para lograrlo, el líder bogotano utilizó la gran elocuencia que dominaba. El 18 de enero de 1947 presentó en el Teatro Colón su programa político. El cual fue reproducido por prensa y radio. Gaitán utilizó los medios de comunicación para difundir sus ideas, las cuales eran entregadas, generalmente, los viernes.


Las alocuciones en plazas públicas y teatros se convirtieron en brillantes y sentidas síntesis de lo que era la realidad del país. Desde su programa de radio trabajó en una campaña de alfabetización política y educador de masas. La invitación que hacía siempre era a dialogar, debatir y criticar entorno a la política. Quería formar a la ciudadanía para que se convirtiera en el arma más poderosa contra el sistema opresor.


Las ideas que Gaitán exponía durante la semana, servían de insumo para que los viernes, en las horas de la tarde y la noche, fueran debatidas por cientos de personas en tiendas, bares, parques y salas de reuniones privadas. Utilizando como estrategia de encuentro y debate, la invitación a tomar “las onces”; palabra que coincidía con las 11 letras que contiene el “aguardiente”.


Las tertulias de los viernes en la tarde se convirtieron en conductas habituales en cualquier rincón del país. Las reuniones se hacían con la intención de debatir ideas y visibilizar la violencia creciente que se observaba. Fue una especie de chispazo que gestó Gaitán, con el que transformó definitivamente la cultura política del país.


La sociedad colombiana estaba dejando atrás, en la década de 1940, la cultura política parroquial que había dominado el siglo XIX y principios del veinte. En esos momentos no se escuchaba con tanta atención las palabras de los curas o sacerdotes de la Iglesia Católica en temas políticos. La ciudadanía estaba buscando ampliar su participación en el sistema político e incidir más en las decisiones públicas.


De esta forma, la apuesta de Gaitán por alfabetizar desde los escenarios al pueblo estaba dando resultados. Desafortunadamente su muerte causó un gran daño a este proyecto político popular. Sin embargo, el Bogotazo sirvió para mostrar que el país era otro; de allí el dolor de la ciudadanía y el inicio de un período de gran Violencia, una que desde ese momento se escribiría con V mayúscula.


En resumen, uno de los grandes méritos de Jorge Eliecer Gaitán fue –además de su faceta de defensor de derechos humanos, de gran protector de los huelguistas, reclamantes de tierras y campesinos perseguidos y asesinados– convertirse en el dinamizador de la cultura política del país. Sus discursos sirvieron para proteger a los humillados y ofendidos, y como detonante de lo que sería a partir de allí la nueva ciudadanía.


Por eso la idea ¡Que vuelvan los viernes culturales!, debe considerarse como una invitación a rescatar las ideas de Gaitán de convertir el espacio público en lugar para el encuentro, el habla y formación política. Este es un legado aún necesario para seguir construyendo una cultura política de participación y comprometidos con la crítica y el cambio social. Sobre todo, en un momento con el actual, donde las decisiones públicas se toman de arriba hacia abajo; y donde día a día se incrementan las masacres, el desplazamiento forzado y la muerte de firmantes de paz. Debemos cambiar esta tendencia e involucrar a la ciudadanía en este cambio; debemos trabajar para que vuelva la palabra, se visibilicen las problemáticas y se defienda la vida y la verdad.