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¿Qué va a pasar con los municipios del posconflicto?

En enero pasado la Organización de Naciones Unidas emitió una lista de 125 municipios, donde posiblemente se concentrarán los pos-acuerdos. Estos territorios fueron escogidos a partir de la presencia histórica de la guerrilla, las acciones armadas, los índices de desarrollo y pobreza, las necesidades humanitarias y las capacidades de cada autoridad local. La idea es que allí se priorice la implementación de la paz territorial.

Sin embargo, el reto no es sencillo. En municipios de Caquetá, Nariño, Cauca, Arauca y Norte de Santander, que han sido epicentros de la guerra, fueron elegidos mandatarios que, a juicio de las organizaciones sociales, pondrán más trabas que soluciones para aterrizar los acuerdos.

Uno de los casos que cobra más relevancia es el del departamento del Caquetá donde el Centro Democrático ganó dos alcaldías: la de San Vicente del Caguán y la de Florencia. Durante la campaña, ambos aspirantes mencionaron que gobernarán bajo los principios del partido: la seguridad democrática y la confianza inversionista, para regresarle a la región la tranquilidad que, a su juicio, fue usurpada por la guerrilla.

Allí, las organizaciones sociales aseguran que en vez de hacer campaña hubo una “contra campaña” hacia los sectores de izquierda, “los candidatos se dedicaron a terminar de estigmatizar a las organizaciones sociales y a ver en nosotros el foco político de la guerrilla, con lo cual generaron, por medio de la intimidación, que las personas  prefirieran votar por la extrema derecha”, afirmó un vocero de Caguán Vive, corporación que trabaja por la defensa de los Derechos Humanos de la región.

A pesar de ello, los 50 años de conflicto armado en la zona han dejado otras lógicas de poder local que, como lo aseguró el PNUD, dividen la soberanía del departamento entre guerrilla y Estado. Será difícil que desaparezca el control ejercido por el grupo armado representado en los toques de queda, la restricción a la movilización, el cobro de impuestos y la injerencia en política.

En el Catatumbo, donde algunas campañas tuvieron como eje el punto dos de los acuerdos de La Habana (participación política), las alcaldías quedaron divididas entre las Autoridades Indígenas, la Alianza Social Independiente, el Partido Conservador y la U. El Polo Democrático ganó la Alcaldía de El Tarra y la Unión Patriótica, que pretendía llegar a la gobernación con la candidata Judith Maldonado, apenas logró ocupar la cuarta posición.

El panorama de estas dos regiones –Caquetá y Catatumbo- deja en el aire una pregunta: ¿qué tan fácil será la implementación de los acuerdos con los nuevos mandatarios locales?

La Fundación Paz y Reconciliación, e