Protestas, hacia dónde va el país

Por León Valencia y Ariel Ávila Pares Colombia


Es 6 de mayo, ha pasado una semana de paro y movilizaciones sociales, una manifestación enorme de indignación y descontento ciudadano. Todo empezó con la propuesta de reforma tributaria del presidente Duque y su Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla. Fue el Florero de Llorente. Fue eso lo que les facilitó a las centrales obreras y a las organizaciones sociales dar un golpe de gracia y sacar a la calle a millones de personas. Después cada quien le fue agregando sus propios motivos: los jóvenes su dolor contra los atropellos policiales y su desesperanza; los pobres y los marginados, el desempleo y el hambre; las clases medias la grave crisis económica que ha traído la pandemia con el desempleo y el cierre de pequeñas empresas; los campesinos la amenaza de las fumigaciones y el olvido; los defensores de la reconciliación, las graves violaciones al acuerdo de paz con su estela de muerte a las excombatientes y a los líderes sociales; el país entero las graves deficiencias del sistema de salud sacudido por el Covid 19, la lentitud de la vacunación. Es un doloroso ramillete de motivos.


Pero el partido de gobierno no entiende esto. En un comunicado el Centro Democrático señala que se trata de: “Un macabro plan de la izquierda radical y criminal financiado por el narcotráfico para desestabilizar la democracia”.


Con esta premisa su líder máximo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, en un deplorable trino que la misma plataforma twitter censuró, incitó a “Apoyar el derecho de soldados y policías para utilizar sus armas para