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Pobre Colombia: en medio del pulso de dos potencias

Por: Daniela Quintero. Redacción Pares


Desde este fin de semana la tensión entre Colombia y Venezuela resurgió. A la visita de la esposa del autoproclamado presidente Juan Guaidó a la Casa Blanca, a las pullas desde Estados Unidos sobre la presencia de tropas rusas en Venezuela, se sumó este martes una carta enviada por el gobierno ruso a la Cámara de Representantes para advertir sobre el uso de la fuerza en apoyo a otro Estado.


Aunque se conoció este martes, hace cuatro días llegó una carta de la Embajada de la Federación de Rusia al despacho del presidente de la Cámara de Representantes, Alejandro Chacón, tras la serie de intenciones y señalamientos por parte de Estados Unidos para intervenir militarmente en Venezuela, con una posible ayuda de Colombia.


“El uso ilegítimo de la fuerza militar contra Venezuela por parte de otros Estados que respaldan a la oposición será interpretado por el Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia solamente como un acto de agresión contra un Estado soberano y una amenaza a la paz y seguridad internacionales”, indica el texto, firmado por el embajador Sergei Koshkin.


Ante las advertencias que se lanzan entre las partes, el panorama de una salida pacífica a la crisis en Venezuela es cada vez más improbable.


El papel de Colombia


En febrero varias organizaciones y congresistas firmaron una petición al gobierno de Iván Duque antes de reunirse con Trump para que desistiera de cualquier intención de intervenir con armas en Venezuela.


En la misiva destacaron seis (6) episodios en los que Colombia no había dejado sentada una postura clara. Sin embargo, un mes después el gobierno sigue diciendo que mantiene la decisión de presionar de manera diplomática.


Uno de los más polémicos ocurrió a finales de enero cuando el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, dejó ver en su libreta de apuntes una nota en la que se leía “5.000 tropas a Colombia”.


Para Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación-Pares “Colombia está en una situación muy complicada porque desafortunadamente este gobierno no tiene un criterio sobre soberanía nacional y no tiene un criterio de hacer respetar el país”.


De acuerdo con Ávila, desde el mismo momento en que Bolton habló de las 5.000 tropas para Colombia sin que supiera Colombia, más las advertencias del presidente Trump “lo que queda claro es que la soberanía les importa poco a los políticos y que estamos en medio de un pulso entre dos potencias”.


La respuesta de Duque a Rusia


El presidente de la Cámara le remitió la misiva al gobierno nacional, con la extrañeza de haber recibido la carta cuando debió haber sido enviada a la Cancillería. Por lo tanto, aseguró en medios su descontento, puesto que, la organización encargada de avalar una intervención militar en Colombia es el Congreso y esta sería una advertencia directa.


“Rusia y EE. UU. están acostumbrados a hacer guerras en países que no son los suyos; el Gobierno debe dejar muy clara la posición del país”, aseguró Chacón en W Radio.


Por su parte, Duque rechazó la Declaración del Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación Rusa sobre la situación de Venezuela y expresó que las acusaciones contenidas en dicha declaración no corresponden a la realidad y constituyen una distorsión de la posición de Colombia.


Según el primer mandatario, la postura de una presión diplomática es compartida por varios países de la región.


“Colombia ha respondido a la crisis multidimensional que atraviesa Venezuela, y de la cual es responsable el régimen ilegítimo y usurpador de Nicolás Maduro, desde la legalidad, la solidaridad y la responsabilidad”, aseguró.


En ese sentido, resaltó que la transición a la democracia debe ser conducida por los propios venezolanos pacíficamente y en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, sin uso de la fuerza.


En conclusión, reiteró que “cualquier despliegue o incursión militar en apoyo al régimen de Nicolás Maduro pone en riesgo la transición democrática y la normalización constitucional en Venezuela, y constituye una amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad en la región”.


Pero aún queda un sinsabor porque hay sectores que le piden al presidente una posición más fuerte en la que exprese que no permitirá que lleguen tropas extranjeras a suelo nacional.


Fracasó el plan de Guaidó


Según el analista, estas movidas lo que demuestran es la complejidad por la que transita Venezuela. “Yo creo que el famoso cerco diplomático no funcionó, yo creo que el señor Guaidó se desinfló y no llamó a elecciones como muchos pedían y el señor Maduro otra vez parece muy fuerte”, apuntó.

Por lo tanto, el colapso interno del régimen que era la gran apuesta de los aliados a Guaidó queda cada vez más difícil. Entonces están las siguiente tres alternativas: que no pase nada, que haya una intervención extranjera, o que haya una salida pactada.


“La cuarta opción era un colapso interno, pero ya no es posible, entonces quedan las otras tres”, reiteró.


Intervención militar sin Colombia


En caso de que Colombia no permitiera el uso del territorio colombiano para una intervención militar una operación quirúrgica desde el mar podría ser una posibilidad para entrar a la fuerza a Venezuela.


“En la lógica de las intervenciones hay muchas posibilidades creo que lo que pasó en Libia, o en Siria, lo demuestran. No solo son marines por tierra, hay operaciones quirúrgicas, operaciones de ayuda, o una invasión masiva, pero ahí no hay una sola opción”, aseguró Ávila.


En definitiva “yo no diría que es una amenaza pero demuestra que como a Colombia le importa poco la soberanía pues todo el mundo está opinando”, sentenció.

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