Noruega, una salida para destrabar la crisis venezolana

Por: Sergio Saavedra. Redacción Pares


Para León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación – Pares, la designación del gobierno de Noruega como mediador para una salida negociada a la crisis de Venezuela no es un hecho menor, a pesar de que la opinión publica colombiana no le confiera la importancia que merece por su carácter pacífico.


La trascendencia, según el analista, radica en que, entre otras cosas, tanto Maduro como Guaidó se mostraron prestos para dialogar sobre los puntos centrales que tiene la agenda venezolana.

Asimismo, este camino negociado, el cual debe ser cobijado por la comunidad internacional, marcó —para Valencia— una derrota de los intereses bélicos que había planteado Estados Unidos y Colombia a principio de 2019.


Además, para el analista, Noruega se configura como un actor con todas las garantías, debido a su gruesa trayectoria en la mediación de conflictos. León Valencia esboza que la experiencia del gobierno de Noruega se ve en que, en la actualidad actúa como mediador en ocho (8) conflictos en el mundo y que, para el caso colombiano, es recordado por haber sido un país facilitador en el Acuerdo de Paz.


Un camino de cautela


Por medio de un comunicado de prensa, el Gobierno de Noruega resaltó la voluntad de los representantes del gobierno del presidente Nicolás Maduro y delegados de la oposición liderada por Guaidó. Según dicho comunicado, las reuniones que han tenido como sede la ciudad de Oslo, se han desarrollado en el marco de búsqueda de una salida “acordada y constitucional, que incluye los temas políticos, económicos y electorales”.


De igual forma, el Gobierno de Noruega insistió que en aras de preservar un proceso que pudiera proyectar resultado, era de vital importancia que ambas partes “muestren su mayor cautela en sus comentarios y declaraciones con respecto al proceso”.


En tablas


Pese a la aclaración que ha hecho el Gobierno de Noruega, ya existen unas presiones por parte de la prensa internacional en la que señalan que los diálogos de Oslo son fallidos.


Uno de quienes ha salido a rendir versiones ha sido al representante de Guaidó en Estados Unidos, Carlos Vecchio, que ha reiterado que no hay tiempo para perder, que todas las presiones son necesarias. De hecho, ha precisado que están articulando esfuerzos con el gobierno de Estados Unidos para que la salida de Nicolás Maduro sea una condición central en los diálogos.


Por otra parte, Morgan Ortagus, del Departamento de Estado, también se refirió al primer ciclo de diálogo en Oslo. Para Ortagus, también es una condición necesaria la salida de Nicolás Maduro de la presidencia de Venezuela para la consecución de algún proceso que se desprenda de las negociaciones en el suelo noruego. Incluso, Ortagus fue más allá al decir que “la única cosa que hay que negociar son las condiciones de la salida de Nicolás Maduro”.


Pese a esas presiones externas, luego de cerrado el primer ciclo de diálogos en Oslo, la puerta de la discusión sobre puntos que permitan entrever una salida negociada; no se ha cerrado. Por parte de la comisión de Maduro, el ministro de Comunicaciones de Venezuela, Jorge Rodríguez y quien lidera la comisión de gobierno en Oslo; ha señalado la posibilidad de mantener el diálogo.


Por parte de la oposición, desde el despacho de Guaidó se conoció que continuarán prestos a la posibilidad de diálogo en territorio noruego. El ministro de Comunicaciones de Venezuela, Jorge Rodríguez, que lidera la comisión del gobierno de Maduro en Oslo, dijo que seguirán “trabajando por la paz, la concordia, la democracia y la defensa de nuestra Constitución”


“Otra derrota de la diplomacia colombiana”


Durante los primeros meses de 2019, la conformación de la agenda mediática por parte de los medios de comunicación tradicionales en Colombia; priorizó el discurso de la salida militar como la única salida posible a la crisis de Venezuela.


De hecho, desde la Casa de Nariño, el presidente Iván Duque apeló a un cerco diplomático por medio del cual Duque anunciaría que a Maduro le quedaban pocas horas en el poder. Desde ese momento ha transcurrido no solo alrededor de 124 días, sino que también se han ido mermando las posiciones que apoyen una salida bélica a la crisis en el vecino país.


Por el contrario, para León Valencia, el hecho de que se hayan sumado voluntades como las del Gobierno de Noruega como las del Grupo Internacional de Contacto, la Unión Europea y Cuba; significan una certera derrota a la política internacional que ha desarrollado Colombia durante estos meses.


Especialmente, para el analista, Colombia no solo estaba fallando en su hoja de ruta, sino que estaba representando un riesgo al alimentar las intenciones de un golpe de Estado por medio de la promoción de la división de las Fuerzas Militares Venezolanas.


A poco mas de un mes del fallido golpe de Estado


Después de la expectativa sembrada horas antes de la puesta en marcha de la denominada ‘Operación Libertad’ encabezada por Juan Guaidó, en el que el autoproclamado presidente señalara que “el momento es ahora” —para lo que denominó la recuperación de la democracia— las horas y los días se han encargado de disipar la intención que tenía.


Sin embargo, Guaidó en los últimos días ha estado desarrollando jornadas en algunas ciudades venezolanas para tratar de revivir la ‘Opración Libertad’ en una escala menor. De hecho, ha señalado que la hoja de ruta de la oposición es clara; presión diplomática, movilización social para buscar mantener un ‘deseo de cambio’.


Por su parte, Nicolás Maduro en los últimos días ha mantenido reuniones de trabajo los Comandantes del Sistema Defensivo Territorial, en el marco de la búsqueda de un restablecimiento definitivo del tejido de las Fuerzas Militares bajo los preceptos de “Unión y Libertad”.