Muy picantes las elecciones de 2015



Pintan apasionantes, conflictivas, decisivas, las elecciones de octubre, especialmente en las ciudades medianas y en las zonas campesinas ligadas al conflicto. La guerra está diciendo adiós y vendrán las angustias de la paz, que son menos trágicas, pero no menos intensas. Elecciones de transición donde algunas fuerzas aferradas al pasado intensificarán sus críticas a las negociaciones de La Habana y apelarán al miedo para capturar electores y otras venderán la esperanza de la paz e intentarán hacer soñar a la ciudadanía con un final definitivo de la confrontación armada. Elecciones que empezarán a dibujar un nuevo mapa político del país.

Otra vez habrá una candente disputa entre la coalición de gobierno y el uribismo en los 242 municipios donde se ha desarrollado la confrontación con las Farc en los últimos 30 años y donde, por tanto, estará el epicentro del posconflicto. Pero allí también entrarán en la contienda electoral fuerzas sociales y políticas que comparten reivindicaciones con las guerrillas y que se encargarán de anunciar lo que acontecerá después de la desmovilización y el desarme de la insurgencia.

El debate tendrá visos dramáticos en esas regiones. Un triunfo electoral de la oposición uribista –nada descartable– hará más difícil y traumático el posconflicto; o, incluso, pondrá en tela de juicio la firma del acuerdo si es que aún no se ha logrado. Para afrontar la campaña en estas zonas los partidos de la coalición de gobierno y las fuerzas de izquierda tendrían que organizar un dispositivo especial con eventos de preparación de los candidatos para asumir la paz territorial y convencer a la ciudadanía de la importancia de los acuerdos con las guerrillas y también para intentar coaliciones triunfantes.

No obstante, las negoci