Movilizaciones y represión, el balance del 15J

Por: Laura Cano. Periodista Pares.


A pesar de las restricciones de movilidad implementadas con la orden de aislamiento preventivo obligatorio, las manifestaciones y protestas no han cesado en el país. Poco después de aplicado el Decreto 457, el cual planteaba, entre otras cosas, las restricciones de movilidad desde el pasado 25 de marzo en las calles varias personas se comenzaron a organizar exigiendo garantías para poder cumplir la cuarentena en condiciones dignas.

El tema laboral laboral fue uno de los primeros factores afectados con las medidas, provocando que, según datos del DANE, a abril de 2020 el desempleo aumentara 9.5 puntos porcentuales, llegando a un 19.8%, mientras que la tasa de ocupación disminuyó un total de 14.2 puntos porcentuales. A esto se agrega la población trabajadora informal, la cual también perdió su actividad de empleabilidad, causando que las familias que vieron directamente afectados sus ingresos para poder solventar sus necesidades básicas.

Por otra parte, no se ha dejado de insistir en la protección de las y los más vulnerables, a quienes se les ha desalojado y destruido sus viviendas, casos como los ocurridos en Ciudad Bolívar en Bogotá y en La Viga y Siloé en Cali. Con esto, otra de las exigencias ha sido la implementación de una renta básica, petición que ha caído en oídos sordos, pues, aunque se han dado algunos subsidios, como el Ingreso Solidario ($160.000), la gente reclama la poca efectividad de estos y además la corrupción en la que han terminado varios de los recursos que se han destinado para atender la pandemia.