Movilizaciones sociales en favor de la paz no deben cesar

Por: Colombia2020


La protesta ciudadana en Colombia tuvo una fuerte estigmatización y señalamiento durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, quien no dudaba en asegurar que todo el que se atreviera a invitar a alguna manifestación en favor de la solución del conflicto armado por la vía del diálogo, estaba relacionado con las guerrillas.

Para ese entonces el país venía de sufrir una fuerte arremetida guerrillera durante la administración de Andrés Pastrana y comenzó a presentarse también la expansión paramilitar a lo largo y ancho del territorio. En 2002, el 70 o 75% del total de municipios del país tenía presencia guerrillera importante y las ciudades capitales no escapaban a este fenómeno, al tiempo en que se intensificaban las masacres promovidas por las Autodefensas al mando de Carlos Castaño.

Las cifras de la Federación Colombiana de Municipios indican que entre 1998 y 2002 fueron secuestrados 17 alcaldes, amenazados 554 y asesinados 54. La cifra de alcaldes que despacharon fuera de su municipio era de 300 en noviembre de 2002.

A partir de ese momento todo aquel que se atreviera a hablar de diálogo de paz o de invitar a una marcha en favor de esta causa, inmediatamente era tildado de aliado de la guerrilla. Aun así la movilización social durante los primeros seis años del mandato uribista, según estudios elaborados por el Cinep, no cesó. “Un total de 1.120 municipios del país (cifras del Dane), 554 sirvieron de escenario para las protestas.

La movilización social alcanzó en 2007 el mayor auge observado desde 1975, cuando se reportaron 800 protestas y en el año 2008 la cifra llegó a 950. Las capitales de los departamentos fueron las mayores concentradoras de las manifestaciones, debido a la visibilidad que poseen”.