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  • Laura Natali Cano Murillo

Los menores de edad también está viviendo la guerra en el Cauca

Por: Laura Cano

Periodista Pares


Esta semana la atención ha estado volcada a los resultados electorales y los análisis que esto ha dejado. Sin embargo, y a pesar de la importancia de lo anterior, es necesario seguir los hechos de violencia en las regiones del país, pues en medio de la movida electoral, muchas zonas siguen en un constante escenario de vulneración de derechos humanos.


Una de estas es el Cauca, donde en los últimos días se han registrado asesinatos a líderes sociales, como el caso de Miller Correa, líder indígena, quien fue hallado sin vida en El Tambo, y el hecho en el que la víctima fue Federico Torres, exalcalde de López de Micay. A esto se ha sumado otro tema, que no es nuevo, pero que sí sigue llamando la atención sobre la urgencia de establecer medidas integrales para la protección de todas las personas en el Cauca, especialmente de los menores de edad: el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes.


En los últimos días se han presentado varias denuncias sobre menores que han sido reclutados por parte de grupos armados en este departamento. Uno de los hechos se presentó en inmediaciones de una institución educativa del corregimiento de El Palo de Caloto, Cauca, por hombres armados, al parecer pertenecientes al frente Dagoberto Ramos de las disidencias de las Farc. En este hecho cuatro menores indígenas y campesinos fueron reclutados por el grupo armado. Hay que señalar que dos de estos menores fueron rescatados por la guardia indígena, quienes luego de la denuncia llevaron a cabo acciones al respecto.


“Esta acción de recuperación se dio en el casco urbano del municipio de El Tambo, en el centro del departamento. Además del rescate de los dos menores, se logró la captura de una persona mayor edad, presunto responsable de estos hechos. Lamentablemente sobre el resto de niños no hay mayor información”, confirmó a través del diario El País el Tejido de la Vida y los Derechos Humanos de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN.


Por otra parte, hubo un segundo caso, en el que dos niños fueron reclutados en la vía a San Pedro del municipio de Caloto, cuando se dirigían a la Institución Educativa “Las Aves”. Tanto de ellos como de los otros dos menores que no lograron ser rescatados, hasta el momento no se tiene información.

Sobre estos hechos, desde la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO) se envió un comunicado en el que expresan que: “los centros de aprendizaje deben ser respetados por todos los actores armados en confrontación, al ser entendidos como espacios seguros que promueven los valores culturales, las construcciones sociales y la exploración de otras maneras de ser, creer, transformar y construir, libres de abusos y violencias”.

En relación con estos casos también fue alertado que el grupo armado estaba recurriendo a estas prácticas para fortalecer al Comando Coordinador de Occidente, estructura de la que hacen parte, para así fortalecer sus filas, y por ejemplo, robustecer al frente Carlos Patiño, también parte del CCO, grupo que actualmente sostiene confrontaciones en zona rural del municipio de Argelia con el Eln y la Segunda Marquetalia. Estos enfrentamientos han mantenido a la comunidad bajo la ley del terror, pues estos han sido constantes, y la respuesta del gobierno hasta el momento ha sido ineficaz. De hecho, durante varios días se han registrado combates entre los grupos armados al margen de la ley en el corregimiento de Santa Clara, en Argelia.


Por otro lado, hace exactamente un año, el pasado 16 de marzo de 2021, desde la Defensoría del Pueblo se emitió la alerta temprana 007-21, la cual se enfocó en la zona rural del municipio de Caloto, específicamente en los sectores de El Palo, El Vergel, El Pedregal, La Cuchilla, El Placer, Venadillo y en las comunidades indígenas Nasa de los Resguardos de Huellas, López Adentro y Toez. Zonas que, además, han sido noticia por sus hechos de violencia, y más recientemente en el resguardo Huellas y la vereda El Palo, en donde se reportó uno de los casos recientes de reclutamiento.


En el documento se específica el riesgo que corren niños, niñas y adolescentes de ser reclutados, esto bajo el contexto del control territorial que ha logrado la Columna Móvil Dagoberto Ramos, afectando, principalmente, a las comunidades ubicadas en el municipio anteriormente nombrado.



Según lo informado por la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), en una entrevista hecha por Pares, en el 2021, al menos, 272 menores de edad de comunidades indígenas fueron reclutados. Por otra parte, según los registros de la COALICO, en el último semestre de 2021, el Cauca fue una de las zonas con los mayores índices de esta afectación, junto con Arauca y Norte de Santander; panorama que también se repitió en el primer semestre del mismo año.


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Desde Pares hablamos con una fuente en el Cauca, con quien profundizamos sobre la situación de la población de menores de edad en el departamento. Por la situación de seguridad que se vive actualmente protegemos su identidad.


Pares: ¿Cuál es la dinámica de reclutamiento de menores en el Cauca?


Esta es una práctica que se da en el departamento de manera histórica, que ha sido recurrente, y que además, luego de la firma del Acuerdo de Paz y con la aparición de nuevos grupos armados, de nuevo esta práctica ha aparecido y se ha venido incrementando. En el 2021, según la ACIN hubo 272 reclutamientos, de esos el 87% fueron mujeres. Esas cifras son alarmantes, son muy altas. Adicionalmente, usualmente estos hechos no son denunciados ante las instituciones, ni son divulgados ampliamente, por lo que ese número puede ser mucho más alto.


Pares: ¿Cómo el reclutamiento supone una forma de control del territorio?


Es importante entender que cuando hablamos de control territorial se supone que un grupo armado ha logrado incidir de manera directa sobre ámbitos sociales, políticos y económicos de una población. En ese sentido, hay que señalar que en el Cauca hay presencia de diferentes actores armados ilegales, que en varias zonas del departamento se encuentran en disputa por el control territorial, mientras que en otras ya han logrado imponerse. Ese es el caso del norte del Cauca, donde el Comando Coordinador de Occidente, específicamente la Columna móvil Dagoberto Ramos y la Jaime Martínez han logrado el control territorial en varias zonas de esta subregión.


En ese sentido, ese ejercicio les ha permitido ejercer una serie de dinámicas territoriales de control social, entre ellas está el reclutamiento de menores de edad, el cual no es una cotidianidad, pero sí una práctica usual, regular y recurrente, que, en esa medida, ha generado que se utilicen los menores de edad dentro de sus estructuras armadas.


Pares: ¿Hay algún registro sobre cuál es el grupo que más está acudiendo a estas prácticas?


No hay un registro oficial sobre cuál grupo es el que está ejerciendo estas incorporaciones de menores de edad a través de reclutamientos forzados. La Unidad de Víctimas registró un total de 42 reclutamientos forzados en el Cauca. Sin embargo, esto se contradice con el seguimiento de la ACIN, que habla de 272 menores de edad. Lo que sí hay que señalar, es que en esta zona hay unos actores armados hegemónicos que tienen el control territorial: la columna Móvil Dagoberto Ramos y Jaime Martinez, mencionadas anteriormente, las cuales han sido señaladas de ser las responsables de estos hechos.



Pares: El frente Dagoberto Ramos fue el responsable del reclutamiento de los seis menores, ¿cuáles son las dinámicas de estos grupos?


Hay que decir que la Dagoberto Ramos sufrió un golpe muy fuerte con la baja de Alias “Jhonier”, quien era el comandante del Comando Coordinador de Occidente (CCO), quien también tenía el mando de esta columna móvil, la cual se encuentra en constantes enfrentamientos con el Ejército, que ha terminado en combates, atentados, hostigamientos, acciones que son recurrentes por parte de esta estructura. Además, se les relaciona mucho con el cultivo de marihuana. Vale la pena resaltar que este grupo se encuentra en crecimiento, expansión y ganando más control territorial que tienen la capacidad de mantener combates con otros grupos, principalmente con el Ejército.


Pares: ¿En qué zonas del Cauca han sido más constantes estas prácticas de reclutamiento?


Según los registros de la Unidad de Víctimas, en municipios como Argelia, Caldono, Páez, Toribío y Santander de Quilichao, son las zonas donde más se presentan mayores casos de reclutamiento a menores de edad. Sin embargo, también teniendo en cuenta los registros proyectados por la ACIN; el Norte del Cauca sería donde hay mayor número de vinculación de menores a grupos armados ilegales, en este caso al Comando Coordinador de Occidente.


Pares: Se informó que dos jóvenes habían sido rescatados por la guardia indígena, ¿se sabe algo de los otros cuatro?


Los otros menores de edad no han sido encontrados. Se estima que estos menores fueron llevados hasta Argelia, donde se vincularían al otro grupo que hace parte del CCO: el frente Carlos Patiño, el cual en este momento está librando una guerra contra el ELN, la Segunda Marquetalia y el Ejército. Esta vinculación de menores es un apoyo entre estructuras armadas, pues se fortalecen en la zona donde mayor número de enfrentamientos hay, y donde el Frente Carlos Patiño necesita de mayor capacidad de fuerza.



Pares: ¿Qué otras afectaciones puntuales de la violencia están afectando a los niños, niñas y adolescentes en el Cauca? ¿Hay garantías para los NNA en el Cauca, especialmente para los menores indígenas?


Sí, hay que resaltar que son principalmente las comunidades indígenas las más afectadas por este fenómeno, más exactamente las que se ubican en el norte del Cauca. Con los números tan altos que hay de reclutamiento se puede decir que no hay garantías para los NNA, debido a que se encuentran constantemente inmersos en un contexto de violencia, en donde hay un presencia diferenciada del Estado, que no logra incidir en la solución efectiva de diferentes problemáticas que se viven en la zona a raíz de la diversa presencia de actores armados ilegales. Es una situación compleja y desalentadora, pues es una dinámica de la guerra que se encuentra en aumento, que no solo afecta a las familias de estos niños, sino al tejido de las organizaciones sociales y a las comunidades que viven este fenómeno.





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