Liderazgo juvenil en Guarumo, un ejemplo regional

Por: Sebastián Camilo Mora Castro – Línea Democracia y gobernabilidad Pares


Guarumo es un corregimiento del municipio de Cáceres en el Bajo Cauca antioqueño. Esta subregión es célebre entre periodistas, politólogos, sociólogos, antropólogos y economistas, tristemente, por su posición estratégica como corredor para envío de droga y por las dinámicas del conflicto de los actores armados que buscan adueñarse de las economías ilegales.


Desde finales de 2017 esta región vive un auge de violencia que no se presenciaba desde las más fulgurantes épocas paramilitares y que parecía haber quedado atrás. Los niveles de homicidios y desplazamientos se desbordaron, y parece que ni siquiera el gobierno nacional puede encontrar la estrategia correcta para contenerlos.


En ese sentido, Guarumo se encuentra más cerca de la capital de la subregión, Caucasia. Una moto realiza el recorrido en 15 minutos, mientras que para llegar al centro poblado de Cáceres se puede tardar una hora a buena velocidad. Así las cosas, los habitantes del corregimiento buscan servicios fundamentales como salud y educación en Caucasia por cercanía y economía.


Todo este contexto generalizado se puede evidenciar en este humilde corregimiento que no cuenta con suficiente apoyo de la fuerza pública, sumado al abandono de la administración municipal, desbordada por la violencia.


Comité de gestión, una forma de avanzar


Ante tal panorama, los jóvenes del corregimiento, como ellos mismos se llaman, se dispusieron a trabajar y salirle al paso a la estigmatización que ha envuelto su hogar.


Todo empezó con un castigo. Unos 20 niños fueron descubiertos por sus padres mientras faltaban a sus clases de preparación para la primera comunión y confirmación, sin permiso alguno. El castigo consistió justamente en lo que estaban intentando evitar, pasar todos los sábados y domingos en la parroquia, asistir a la misa y a participar en las actividades que se realizaban ahí.


Eso sucedió hace aproximadamente 10 años y se convirtió en el único espacio de participación y libertad para el desarrollo personal de la juventud. Este proceso a través de actividades lúdicas tales como exposiciones deportivas y artísticas cada fin de semana, abrió las puertas para acercarse y participar a distintos procesos de participación juvenil, como la construcción de las plataformas municipales de juventudes, bajo la sombrilla de la Ley de Juventud, el programa Antioquia Joven en cabeza de la gobernación o distintos proyectos financiados por organismos cooperación internacional.


Una organización juvenil para beneficiar a la comunidad


El mayor cambio empezó en octubre de 2018 cuando esos mismos jóvenes se propusieron hacer parte en la toma de decisiones del corregimiento presentando una plancha propia para la elección de una nueva Junta de Acción Comunal (JAC) apoyados por la gran mayoría de los pobladores de Guarumo.


Ya para diciembre, esta plataforma fue elegida y se empezó con el proceso de formalización ante el municipio. Lastimosamente, este último no puede reconocer oficialmente a la JAC, ya que la mayoría del grupo que la conforma no llega a los 18 años y la presidencia de esta no puede ser ostentada por un menor de edad.


Sin importar esa consideración, la comunidad decidió apoyar la propuesta de los jóvenes y reconocerlos extraoficialmente como su junta, sin importar que eso significara no contar con el apoyo del centro poblado de Cáceres.


La nueva junta tiene una apuesta muy ambiciosa y poderosa para ampliar el campo de trabajo de la JAC. Uno de los liderazgos más fuertes de este proceso la define como el involucramiento de todos: “involucramos a los tenderos, a los constructores, a los barequeros, a la JAC, todos juntos para generar un solo proceso en el comité y trabajar por nuestros derechos”.


Así nació el Comité para la Gestión de Guarumo en marzo de 2019. Una instancia colegiada paralela, en cabeza de la JAC y los jóvenes del corregimiento, que involucra a todas las asociaciones del corregimiento y donde se piensan el desarrollo de su comunidad, en medio de la tempestad violenta que viven a diario.


Todas las decisiones se toman colectivamente, y, hasta el día de hoy no se han registrado diferencias de fondo que hayan significado un problema o rompimiento del trabajo en equipo y unidad que caracteriza al grupo.


Este es un ejercicio de resistencia que se convierte en una revolución dentro de Guarumo, contra la falta de soluciones del exterior y en especial, contra la vieja creencia que deslegitima el trabajo de la juventud y de vez en cuando se escuchaba entre la población: los jóvenes que no hacen nada productivo, no sirven para nada.


Potenciar el talento


El comité cuenta con dos grandes apuestas: 1. La construcción de la casa cultural del corregimiento. Un espacio que permita potenciar el talento de la juventud, capacitar a jóvenes y adultos en el mejoramiento de habilidades para el trabajo y en general, la creación de un espacio de encuentro para toda la población que vaya más allá de los espacios gestionados desde la parroquia.


Para este proyecto el comité ha logrado trabajar de manera conjunta con la institucionalidad municipal para empezar este año su construcción en un terreno que pertenece a la JAC.

Adicionalmente, este nuevo espacio no funcionaría únicamente para Guarumo, sino a su vez para corregimientos vecinos como El Jardín y Piamonte que tienen los mismos procesos juveniles y las mismas dificultades en temas de inversión pública y seguridad.


2. La recuperación del parque central. “Nosotros vimos que lo principal que hay que cambiar de la comunidad es su centro… El parque central de la comunidad demuestra el vivir de todos, es de alguna manera el corazón del pueblo y tiene que llamar a la gente a compartir en él”.


Estas dos apuestas son en especial una herramienta contra la ilegalidad y por la protección de los jóvenes. “Haremos todo, para incluir a los pelaos en las diferentes actividades” dicen los miembros del comité, en orden a demostrarles que el camino de la ilegalidad que se le presenta como fácil, no es la única opción que tienen, los jóvenes pueden ser realmente integrados a la comunidad y protegidos por ella.


El comité es un reparador de tejido social, es una forma de autoprotección a los liderazgos nacientes en el corregimiento ante la presencia de actores armados. Todas las decisiones son soportadas por el colectivo y ninguna de estas se individualiza para poner en peligro a alguno de sus integrantes.

Estos jóvenes le demuestran constantemente a la comunidad que no están solos, que cada uno de ellos tienen que ver con las decisiones que se toman para Guarumo en la lucha por los derechos de sus habitantes a vivir en paz y a crecer libremente.