Legalizar la economía de la coca

Por: Luis Eduardo Celis. Columnista Pares.


El presidente francés Jacques Chirac, propuso a mediados de los años noventa, que para enfrentar el tema de los cultivos de hoja de coca en la región andina y las violencias generadas por esa economía ligada al narcotráfico y su condición de ilegalidad, lo mejor era que los Estados compraran la cosecha de la hoja de coca y proponía un apoyo a esta iniciativa por parte de la Unión Europea.


Ahora, un cuarto de siglo después y medio siglo desde que el presidente Nixon decidiera que a las drogas había que declararles la guerra, como un asunto de seguridad nacional y con la amplia evidencia de que es una guerra fracasada, seguimos en Colombia viendo los estragos en nuestra sociedad de una política torpemente llevada, que década tras década ha sido un fiasco y hay que superar.


Los senadores Iván Marulanda y Feliciano Valencia han tenido la buena iniciativa de construir un proyecto de Ley centrado en sacar la hoja de coca de la ilegalidad, trayendo al hoy la iniciativa que el presidente Chirac, presentó hace medio siglo: que el Estado compre las cosechas de hoja de coca; y van más allá, proponen que el Estado sea el proveedor de todos los derivados de la hoja de coca, que son muchos y van hasta que sea el mismo Estado el que oferte la cocaína a los doscientos treinta mil consumidores, que en Colombia tienen una relación habitual con este producto.


Un producto que ha sido satanizado hasta hoy y contrario a toda la evidencia que muestra que la cocaína está ligada a prácticas culturales y que está lejos de ser una práctica de malevos y violentos. Nada más alejado de la realidad; hay gente muy productiva, creativa y pacífica que ha establecido una relación permanente con la cocaína.