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Las victorias de la sindicalista Gloria Inés Ramírez, la mujer que sacó adelante la reforma pensional

Por: Iván Gallo




La ministra del trabajo estaba exultante en la noche del martes 23 de abril. Después de tantos reveses del gobierno Petro en las últimas semanas, entre los que se incluía el hundimiento a la reforma a la salud, se concretaba la aprobación de la necesarísima reforma pensional en el segundo debate en el Senado. Si existe algo lejano para un colombiano promedio es la de tener una vejez digna. Es que por cada cuatro colombianos sólo uno logra pensionarse. A pesar de las peleas que el gobierno ha tenido con Iván Name, presidente del Senado, la propuesta pasó con 49 votos a favor y sólo 4 en contra.


La clave fue la capacidad de conciliación que tuvo la experimentada Gloria Inés Ramírez quien, a sus 68 años, demostró la entereza y dureza que se necesitaba para ser la protagonista de un debate trascendental en el senado.


 Su carrera como sindicalista fue fundamental para empujar una reforma que ahora espera ser aprobada en la Cámara de Representantes -en donde el gobierno todavía tiene mayorías- y convertirse en ley.  Ramírez triunfó en los que otros ministros de Petro fracasaron: convencer a las bancadas de aprobar la reforma, conciliar, escuchar, bajarle al ego. Fueron meses de reuniones, cediendo con mano de seda y a la vez pulso firme, dependiendo el momento, con senadores a los que fue uniendo a la causa propia. No era fácil. Habían muchas dudas en los cinco puntos clave de la reforma.


Uno de ellos era buscar que Colpensiones y los fondos privados se complementaran. Se llegaron a otros acuerdos fundamentales como que expertos del Banco de la República  administren el fondo de ahorro del pilar contributivo, una propuesta que la Ministra logró aceptar por parte de bancadas que tenían dudas con lo que pasaría con el uso que se le iba a dar, por parte del Estado, a las pensiones. Existirá además un régimen de transición que escogue a quienes aplica la nueva reforma, un sistema de subsidios para quienes no lograron pensionarse, y se intentará reducir la brecha de género en las pensiones.


Desde su posesión -hace ya casi dos años- la ministra trabajó con el entonces jefe de la cartera de Hacienda José Antonio Ocampo en la reforma. Desde el principio empezó un tire y afloje. Ocampo quería que a las promesas de campaña de Petro se le metiera un poco de realidad y ella, mientras tanto, cedía, hasta que tenía que tensar la cuerda. Como cuenta el perfil que escribió sobre ella Juan Manuel Flórez Arias en La Silla Vacía, Gloria Inés dejó de sonreírle a Ocampo hasta que él le dijo que se tenía que era importante subir la edad de la pensión, a lo que la ministra respondió: “No. Me da mucha pena ministro, pero a eso sí no le copio. Este gobierno quedaría con ese pecado. Así comience a aplicarse en 5 o en 10 en 15 años, la gente no lo olvidaría. Yo no me voy a dar esa pela, ni los sindicatos”.


Nacida el 8 de junio de 1956 en Filadelfia, Caldas, estudió física y matemáticas en la Universidad Tecnológica de Pereira. Pero desde muy joven estuvo vinculada con la izquierda y el movimiento sindical. Fue maestra, como su mamá, Aseneth Rios y empezó a trabajar en los barrios. Participó activamente en organizaciones civiles que ayudaban a maestros a tener casa propia construyéndolas ellos mismos. A mediados de los noventa se trasladó de Pereira a Bogotá. Allí tuvo que asistir a funerales de amigos que uno a uno iban cayendo por hablar demasiado, por luchar por los demás, por darlo todo. Sus protestas tenían objetivos claros, la reivindicación de los derechos de los trabajadores. Por eso mantuvo continuos agarrones con diferentes presidentes, desde Pastrana hasta Uribe. Peleó por aumentar los salarios, por las condiciones laborales y por los horarios siempre esclavizantes y aburridos. Antes de pelear planteaba una propuesta y llegaba a un acuerdo.


En un mundo plagado de machos Gloria tuvo la entereza para sacar de Fecode al legendario Tarcisio Mora, después pasó por la CUT a donde el cerco se iba cerrando y tuvo que irse del país amenazada. España fue el lugar donde pudo curar todas sus heridas. Al llegar al país llegó al Congreso pero la persecución no terminó: fue investigada por Farc-política. Pero no le encontraron nada, por supuesto y en el 2010 es reelegida senadora con 36.355 votos.


Es una progresista, ella misma se define como Marxista-Feminista, lo que le ha generado votos de sus contradictores de derecha con las que también se lleva bien. Porque Gloria Inés Ramírez es, ante todo, una conciliadora. Y aún así ha puesto todo para sacar adelante la ley que tipificó el feminicidio en Colombia, después del atroz asesinato de Rosa Elvira Cely y ha peleado por los derechos de la población LGBTIQ y se ha opuesto al Servicio Militar Obligatorio partiendo del principio de que son los pobres los que ha puesto los muertos en esta guerra infinita.


Pensaba retirarse, conocer partes del mundo que no ha podido por estar sirviéndole a los trabajadores, cuando Petro la escogió para estar al frente de la cartera del Trabajo y llevar adelante una de las reformas más ambiciosas del actual gobierno: sacar adelante la Reforma Pensional. Logró lo más difícil, aprobarla en un senado en el que ya Petro no es mayoría. Ahora vendrá el trámite en la Cámara y sacar la ley. Esta es una victoria no sólo de Gloria Inés Ramírez sino de todos los colombianos que soñamos con algún día poder pensionarnos.

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