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Las corridas de toros que dejaron decenas de colombianos muertos

Por: Redacción Pares


Foto tomada de: El Colombiano


Se acaban de prohibir las corridas de toros en el país. Algunos celebran, unos pocos lo lamentan. Esto que es llamado por sus seguidores como “arte” es una tradición que empieza a morir en todo el mundo. En Colombia era uno de los pocos lugares en donde aún se mantenía en pie, con cierta afición. El lugar donde se enfocaba toda la atención y que era considerado el último reducto de la tauromaquia en el país era Manizales y su feria. Los que han ido a una corrida saben -a pesar de que muchos lo nieguen, es un espectáculo en donde la violencia es protagonista. Algunas han tenido la violencia no precisamente en la arena sino en sus gradas o afueras de ellas.


Mucho antes de que existiera la Santamaría, el 20 de julio del 1911, se presentó el primer hecho de violencia en Colombia durante una corrida de toros. Estaba una placita modesta, un pequeño circo de madera llamada San Diego, construida en 1906. Cinco años después los asistentes, disgustados e intoxicados de aguardiante, no soportaron más a unos toros mansos que tímidamente embestían al torero que los provocaba. Entonces empezaron a desmontar el tablado de la plaza y se fueron lanza en ristre contra los policías que custodiaban el lugar mientras gritaban “muerte a los chapetones”. El saldo fue de 3 personas muertas y más de 20 heridos.


La Santamaría, construida en 1931, es la gran plaza de toros de Colombia. La primera corrida estuvo a cargo de los toreros Manolo Martínez, Ángel Navas ‘Gallito de Zafra’ y Mariano Rodríguez y estuvo presidida por el entonces presidentes de Colombia, Enrique Olaya Herrera. El primer gran episodio de violencia que vivió esa plaza fue en la última semana de marzo de 1948. Los bogotanos que llenaron la plaza se desconcertaron ante la mediocridad de la corrida. Desilusionados, aguardientosos, saltaron en masa a la arena y allí lincharon el toro. Lo despedazaron. Muchos de los que participaron en este acto tan bárbaro fueron los que salieron a romperlo todo dos semanas después, el nueve de abril de 1948, después de que Roa Sierra disparara sobre Jorge Eliecer Gaitán. La violencia llegaría a la Santa María con todo su poder.


Lo peor estaría por venir durante la dictadura de Rojas Pinilla. El domingo 29 de enero de 1956 se iniciaba la temporada grande en la Santamaría. Se cumplían las bodas de plata de la inauguración de la plaza así que se contó con un cartel de lujo. Las grandes estrellas, César Girón, Chicuelo II y Joselillo de Colombia. Pero la verdadera corrida ocurriría en las tribunas.


La dictadura vivía sus horas más bajas. Al espectáculo asistieron Alberto Lleras Camargo, quien se constituía en el principal crítico del régimen, también apareció quien en ese momento era el director de El Tiempo, Roberto García-Peña. Rojas llegó con Samuel Moreno, su yerno y su hija Maria Eugenia a quien chiflaron con saña. El dictador, ofendido, juró desquite. Ocho días después y a pesar de los rumores que circulaban la gente volvió a ir a la plaza a ver las corridas. Rojas ni su familia asistieron. Los detectives del régimen golpearon, amenazaron e incluso asesinaron dentro de la plaza a una persona como escarmiento. Incluso los encerraron después de terminar el certamen. Sobre estos hechos se ha especulado y se ha hablado mucho. No existe una verdad oficial.


Pasaron los años, vinieron los ochenta, la guerra contra el Cartel de Medellín y la necesidad de desestabilización por parte de Pablo Escobar quien empezó a implementar el terror a partir de sus corrobombas. Uno de ellos estalló el sábado 16 de febrero de 1991 frente a la plaza de toros de la Macarena, justo bajo al puente de San Juan en Medellín. Sobre las 6 de la tarde detonó un carro con 200 kilos de dinamita. Los que ejecutaron esta acción que dejó 27 muertos y más de 60 heridos fue ejecutada por la banda Los Priscos, al servicio de Pablo Escobar.


El último hecho violento que ocurrió cerca a una plaza de toros o antes de una corrida fue en el 2017, cuando el ex alcalde Enrique Peñalosa levantó por unos meses la prohibición de las corridas de toros en Bogotá y un petardo, cerca a la Santamaría explotó matando a un policía.


En este recuento no hemos incluido los innumerables hechos de violencia que han ocurrido en corralejas en Cordoba en donde incluso las estructuras de estos escenarios han colapsado matando a decenas de personas. Estos espectáculos también deben ser intervenidos desde la ley.

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