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La seguridad en la campaña por la Alcaldía de Bogotá

Por: Isaac Morales, Coordinador

Línea Convivencia y Seguridad Ciudadana


Fotos tomadas de: Caracol Radio y El País


El 29 de octubre Colombia volverá a las urnas para elegir nuevos gobernadores, alcaldes, ediles, concejales y diputados, y en esta contienda muchas han sido las posturas y promesas de campaña que le apuntan a temas que preocupan a la ciudadanía. La seguridad ciudadana y la lucha contra la delincuencia ha sido una de las principales.


Recientemente, siete de los nueve candidatos a la Alcaldía Mayor de Bogotá se encontraron en un debate organizado por la Revista Semana; estuvieron Jorge Luis Vargas (Partido Cambio Radical), Diego Molano Aponte (Reconstruyamos Bogotá), Juan Daniel Oviedo (Con Toda por Bogotá), Carlos Fernando Galán (Partido Nuevo Liberalismo), Jorge Enrique Robledo (Partido Político Dignidad & Compromiso), Rodrigo Lara Restrepo (Lara Demócrata) y Gustavo Bolívar Moreno (Pacto Histórico Bogotá), en este debate no se les vio a Nicolás Ramos Barbosa (Más Acciones Menos Rostros) ni a Rafael Alfonso Quintero Mora (Movimiento Alianza Democrática Amplia).


Precisamente el primer bloque de preguntas estuvo relacionado con la situación de seguridad en la capital del país, haciendo alusión a los atracos constantes, los homicidios, la inseguridad en el sistema Transmilenio, la violencia contra las mujeres, entre muchos otros fenómenos del día a día que afectan la convivencia en la ciudad. Tanto es así que según la última encuesta de “Bogotá cómo vamos”, menos del 27% de las personas consultadas en la entrega del 2022 se sienten seguras en la ciudad y, según esta misma encuesta, la mayor preocupación tiene que ver con los atracos callejeros que se han vuelto cada vez más común en las diferentes zonas de la ciudad.


Ahora bien, ¿qué proponen los candidatos en esta materia? Las intervenciones iniciaron con las ideas que buscan implementar para mejorar esta situación. El General Vargas, que no dejó de resaltar su experiencia y los 38 años de servicio en la Policía Nacional (que por cierto estuvo apoyando el proceso de transformación institucional como Director General de la Institución), sugiere desarrollar un plan de choque que básicamente incluiría el aumento de pie de fuerza, sacar a los policías de las oficinas a la calle, realizar allanamientos y bloqueos; lo denomina él mismo como una “acción decisiva orientada por el alcalde”. Diego Molano, el ministro de Defensa de Iván Duque, que en su momento más accidentado propuso construir un “protestódromo” para que se concentren los manifestantes (una propuesta que fue una burla completa), sugiere tres propuestas concretas: 1) construir una megacárcel para perseguir a todas las personas que delincan y enfatiza en deportar a los venezolanos que cometen delitos, 2) desmantelar las 220 bandas que operan en Bogotá, haciendo un trabajo en cada barrio, pero no profundiza cómo, y 3) recuperar parques y colegios.


Oviedo sugiere un plan de 100 días para recuperar los indicadores de seguridad, buscará instalar un Puesto de Mando Unificado (PMU) en las localidades más afectadas con trabajo diario y acciones efectivas contra los delincuentes y con el uso de inteligencia (policial), con el propósito de identificar quiénes son y dónde están esos objetivos de alto valor dentro de las cadenas criminales; sugiere el aumento de inversiones en tecnología y equipos de videovigilancia. Además, Oviedo es el único que menciona otros elementos que se deben tener en cuenta para la gestión de la seguridad, como lo son la convivencia y la reconciliación, especialmente en el sistema de transporte y entre policía y jóvenes.


Por su parte Galán se va directamente en contra de la política de seguridad de Claudia López, afirma que es un completo fracaso, sugiere la idea de cambiar el enfoque enfrentando las bandas de forma distinta, pone el ejemplo de los hurtos como mercado ilegal, señala que un ladrón es solo un eslabón; buscará enfocar esfuerzos en investigación criminal e inteligencia, propone utilizar la tecnología de mejor manera, para detectar situaciones de riesgo y reaccionar de manera inmediata.


Robledo, en la misma línea del General Vargas, inicia proponiendo la idea de aumentar el pie de fuerza en número de policías, y que es necesario llevar la mayor cantidad de policías a las calles; además, hace una reflexión sobre las causas estructurales, haciendo referencia a la “descomposición social” que vive Bogotá, mencionando que en Bogotá viven cerca de 3,5 millones de personas en pobreza, y finalmente advierte que trabajar por la seguridad en medio del hambre es demagogia y que los cambios se deben dar en las condiciones sociales.


Lara inicia su discurso hablando de la inseguridad como una gran injusticia en la sociedad, porque afecta a los más débiles; afirma que en su alcaldía no habrá una sola zona vedada para el ejercicio legítimo de la autoridad, posteriormente hace una lectura sobre la consolidación de estructuras criminales dedicadas al “narcotráfico-terrorista” que están llegando a Bogotá, debido (según él) a la negligencia y desidia de la alcaldesa y de los gobiernos anteriores, afirma que en su alcaldía va a doblegar criminales con inversión en tecnología.


Bolívar, muy en la lógica de Robledo, habla de atacar las causas y no las consecuencias. Plantea un “menú de choque” en el que incluye construir 60 nuevos CAI, 15 por año, luego menciona la cifra de 16.575 policías, de los cuales solo hacen presencia 6.400 en las calles (aunque no confirma la fuente de este dato), los demás en otras funciones administrativa. Sugiere reforzar la ciberseguridad debido a la tendencia global a la inteligencia artificial e inmediatamente sugiere la instalación cámaras que permitan la identificación facial en todos lugares públicos de la ciudad para identificar personas que están siendo buscados por la Policía. Además propone dividir a Bogotá cuatro zonas, con un responsable en cabeza de un “militar de alto rango” (esto pudo ser un lapsus, pues en lo concreto esta eventual comandancia no podría estar en manos de un militar).


En general estos son los puntos que soltaron los candidatos en dicho espacio, sin embargo es preciso remitirse a los programas de gobierno de cada uno, donde seguramente profundizan estas ideas. Sin embargo, es evidente que gana el discurso y la criticadera, y se ven pocas (no nulas) acciones concretas que permitan lograr resultados óptimos y acordes a las necesidades de la ciudad: llenar la ciudad de cámaras no sirve para nada si no se les monitorea, o ¿de dónde piensan sacar más policías? Cuando un alcalde no tiene mayor incidencia en los mecanismos de incorporación en la institución, esto debería estar en completa alineación con las acciones del Gobierno Nacional y aterrizado a las capacidades de la Policía. En general estuvieron ausentes la convivencia y la prevención, entendidos estos como factores fundamentales de la gestión territorial de la seguridad.


 

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