La pobre viejecita

Por: Néstor Niño. Colaborador Pares.


La conocidísima creación del inmemorial poeta colombiano Rafael Pombo pareciera describir a pincel exacto, las peculiaridades más protuberantes de la Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y su trono hoy vulnerado por hechos claros que rayan en la ausencia de la ética y la moral, requeridos para ocupar cargos de relevancia nacional.


Ella entre lágrimas de cocodrilo y sentencias ilustres, reclamaba hace unos días con consternación y dolor su biografía intacta de mujer proba e impoluta, que merecía llevar la bandera ejemplarizante del maltrecho historial de las mujeres en el mundo -¡Claro! Antes de salir a la luz pública que su hermano Bernardo Ramírez fue un narcotraficante, que usaba mulas humanas y que ella pagó su libertad por un valor de 250 mil dólares por los años 90-.


Ahondando en el caso, según la cadena de televisión estadounidense Univisión Noticias, una carta de la odontóloga Alejandra Vargas Osorio habría develado cómo resultó involucrada en este mencionado caso de tráfico de heroína hacia el país del norte, carta que había sido enviada desde una prisión a un juez federal de Miami en el mes de junio del año 2015.


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