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La guerra en Tumaco, otra maldición del abandono

Por: Naryi Vargas, Línea Conflicto, Paz y Postconflicto


Con la llegada de Iván Duque a la presidencia, el municipio de Tumaco parecía cobrar un lugar importante en la agenda de seguridad del Gobierno. Se anunció una lucha implacable contra las estructuras armadas ilegales y llegaron al municipio refuerzos para la Fuerza de Tarea Hércules con el objetivo de recuperar el control y la seguridad.


Producto de esto fue la caída de alias ”David” jefe de las Guerrillas Unidas del Pacífico el 8 de septiembre de 2018, y la tan anunciada muerte de Walter Patricio Arizala, alias “Guacho” el 21 de diciembre.


Estos dos jefes libraron una batalla a muerte por el control de las rutas del narcotráfico en zonas del Alto y Bajo Mira y Frontera, río Rosario, río Mejicano y zona de carretera, entre otros; también disputaban el control territorial para el desarrollo de otras actividades criminales como las extorsiones, el sicariato y otras actividades relacionadas con el narcotráfico en el sector urbano de Tumaco, particularmente en el Puerto.


La guerra entre los grupos liderados por estos dos personajes dejó, entre 2017 y 2018, un total de 467 homicidios de los cuales el 58% fueron jóvenes.


La estela de violencia que se desplegó en el municipio por parte de los diferentes actores armados legales e ilegales, debilitó las estructuras armadas y facilitó la mediación de miembros del clero y líderes barriales para que cesara el baño de sangre entre la gente de alías “David” y las de “Guacho”.


Las labores dieron fruto a final de año, pues en el mes de diciembre se firmó un pacto de no agresión en la zona del Puerto que, según las comunidades, tiene una connotación táctica por parte de los grupos y no un interés real por poner fin a la violencia, pues el objetivo que perseguían los nuevos jefes era el de bajar el perfil ante la opinión pública y evitar que la Fuerza Pública mantuviera su presencia y operativos.


El pacto ha funcionado, pues en el primer trimestre se han presentado 45 homicidios, casi la mitad de la cifra que se registró en 2018 para el mismo periodo.


Sin embargo, la historia de Tumaco ha evidenciado que este tipo de hechos tiene un alcance limitado y no son definitivos para la consolidación de condiciones de seguridad.


Esta vez no es la excepción. La incapacidad del Estado para recuperar la autoridad en el territorio, la Estructura Gente del Orden ha aprovechado la situación para crecer, de tal manera que se vive un aumento de reclutamiento y uso de NNA, quienes se ven sometidos a muestras de lealtad y de valentía como las que implementaban los grupos paramilitares, que consistían en asesinar y desaparecer personas como una primera prueba para ser admitidos en el grupos.


Por otro lado, la situación de la extensa ruralidad en el municipio se encuentra en una nueva ola de violencia inaugurada por expansión y consolidación de otras estructuras armadas.


Muestra de esto es lo ocurrido el fin de semana pasado en Llorente y Guayacana, en donde se presentaron cuatro (4) homicidios. O lo ocurrido en la zona rural de Mosquera, donde llegaron hombres encapuchados y fuertemente armados a disparar indiscriminadamente sobre algunas casas.

Los habitantes de los consejos comunitarios de Río Rosario, Río Mejicano y Bajo Mira y Frontera, coinciden en afirmar que inmediatamente después de la posesión del presidente electo Iván Duque, empezaron a llegar a su territorio grupos paramilitares.


La referencia a los paramilitares tiene que ver con el repertorio de acción que se ha comenzado a desplegar en el territorio y que es similar al de las extintas AUC, caracterizado por la sevicia y la crueldad con la que se ejerce la violencia.


Afirman que estos están en un franco proceso de expansión y destacan el regreso de hombres como alias “Mario Lata” quien a principios del 2000 se había establecido en zonas del Bajo Mira y Frontera y había desaparecido todos estos años. Alias “Mario Lata” hizo parte de la Columna Daniel Aldana de la ex guerrilla de las Farc y de los Rastrojos del Loco Barrera.

Mario Lata tiene una alianza con alias “Contador”, el narcotraficante y jefe criminal con mayor alcance hoy en Tumaco, quién ha logrado ocupar con mayor velocidad el espacio dejado por «Guacho», su anterior competidor.


«Contador» ha demostrado mayor capacidad bélica y económica que el Frente Oliver Sinisterra y que las Guerrillas Unidas del Pacífico, las estructuras que han servido como como brazo armado del Cartel de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación, respectivamente.


«Mario Lata» y «Contador» han comenzado una feroz disputa con estas dos estructuras PosFarc y de esa manera consolidar una alianza con los carteles mexicanos. Como resultado de la disputa, más de 700 personas han sido víctimas de desplazamiento forzado y han tenido que huir, en la mayoría de los casos, hacia Ecuador.


Así, el primer trimestre de Tumaco se caracteriza por una gran avanzada de estructuras criminales que dejan a su paso cientos de víctimas de desplazamiento forzado; el asesinato, amenazas y hostigamientos contra líderes sociales y étnico territoriales; el reclutamiento forzado de menores y múltiples afectaciones a los derechos de las comunidades.


Avanzada criminal y violencia política


La intimidación y la violencia en el municipio de Tumaco se viene presentando mediante panfletos intimidatorios en contra de líderes sociales, defensores de derechos humanos, periodistas y militantes de la Colombia Humana. Algo que ha tenido como consecuencias el paulatino desplazamiento forzado o ‘gota a gota’ de líderes de la región.


Gran parte de los representantes legales de los 15 consejos comunitarios de Tumaco se encuentran amenazados, en algunos casos han tenido que salir del territorio y establecerse en la cabecera municipal.


Algo similar ocurre con los gobernadores indígenas del pueblo Awá, con los líderes que trabajan en sustitución de cultivos y restitución de tierras. También han denunciado amenazas, presidentes de las JAC, y militantes de la Colombia Humana.


Como consecuencia de esta situación, el movimiento social se debilita cada vez más, las luchas reivindicativas de los derechos de negros e indígenas de Tumaco, se han visto significativamente silenciadas dada la sensación de zozobra y la escasa o nula protección del Estado a través de sus instituciones responsables.


Reclutamiento Forzado de Menores Personas entrevistadas de los corregimientos de Llorente y la Guayacana, lugares de muy alta conflictividad debido a que es un importante epicentro de narcotráfico, señalan a alias “Contador”, de origen antioqueño, como el principal responsable de los asesinatos y desapariciones forzadas que diariamente se comenten en esta zona.


La desaparición forzada tiene allí una particularidad que complejiza la comprensión del fenómeno, y es que esa zona cuenta con una gran población flotante, muchos menores de edad, que diariamente llegan atraídos por negocios y tareas relacionadas con la coca.


A alias “Contador” se le acusa del reclutamiento de menores para la conformación de verdaderos escuadrones para ejercer violencia. Según relataron algunos testigos a Pares, los niños entre 13 y 14 años son sacados de las instituciones educativas para ser instruidos en áreas como el manejo de armas y especialización como francotiradores.


En el municipio que se ha vuelto común la práctica de tiro al blanco, a plena luz del día y desde carros utilizados por integrantes del grupo de “Contador”; los sicarios disparan indiscriminadamente contra transeúntes, muchos de los cuales son sus primeras víctimas fatales.


Crece el temor por el regreso de los ‘falsos positivos‘


Gobernadores indígenas pertenecientes a resguardos del Pueblo Awá en el municipio de Tumaco, expresaron su gran preocupación ante la presencia de la Fuerza Pública en su territorio.


Afirman que la seguridad alimentaria de su gente está en peligro debido a que temen salir de caza o pesca como suelen hacerlo, al igual que las mujeres a recolectar los productos que siembran debido a la presencia de la Policía.


Afirman que hace poco han tenido la experiencia de ver a uno de sus miembros asesinado y presentado como disidente; sus mujeres han sido violadas, y dicen además, ser testigos, que no es sólo la guerrilla, disidencias o cocaleros quienes han puesto explosivos en sus caminos, sino también la Fuerza Pública.