La falacia del punto medio

Por: Guillermo Linero Montes*. Columnista Pares.


“La geometría solo puede dividir una recta en dos partes

iguales sabiendo antes cuáles son los dos puntos extremos”**

Kelsen


Los opuestos políticos -centralismo y federalismo, liberal y conservador, o izquierda y derecha- no son exclusivamente de nuestra tradición cívica. Esa discriminación polarizadora, de dos fuerzas que se compensan, proviene de la tradición de los países europeos y no estrictamente de los modelos democráticos. En los regímenes monárquicos o dictatoriales, donde no ocurría la política por prohibida, saltaban a la vista las relaciones de poder polarizadas: amos-esclavos y reyes-súbditos.


Con todo, en los últimos años, correspondientes a la llamada posmodernidad, han surgido fuerzas políticas autodenominadas de centro, “centrismo” le denominan los politólogos. Una tendencia política en esencia polémica, pues difícilmente puede precisársele una ideología, como sí es posible hacerlo con las tendencias de derecha e izquierda.


La izquierda, por ejemplo, al buscar la igualdad social, promueve la inclusión que es un objetivo más cercano a las utopías que a lo realizable, y esto hace que la izquierda permanezca en continua insatisfacción. En consecuencia, su discurso es el cambio y su ideología el progresismo. Por su parte, la derecha considera que la inequidad es una condición natural y, por tal razón, para ella son inevitables las diferencias económ