La Estrategia de las “3P”


Por: María Victoria Ramírez  Coordinadora perspectiva de género – Pares 

Hay una madre llorándole a una foto en un teléfono Al otro lado del inmenso mar Mientras su hijo yace en un frío latón No le permitieron emprender el vuelo Ya la felicidad no llegará a otro continente. Hay un padre atravesado por una saeta Hay preguntas que ya no tendrán respuestas No apareció el ángel a impedir que cayera el puñal Fue herida de muerte la vida y la esperanza.

Hoy la tierra dará cobijo a un hijo, a un hermano Más perderá su tiempo al abrazarlo No se puede calentar la vida arrancada Hay hermanos que no serán tíos Hay un baile que ya no tendrá pasos Hoy la alegría está en jaque A la euforia le arrebataron un alfil.

Hay una lágrima a punto de rebosar el párpado Hay un nudo incrustado en la garganta  Hay un hielo frío y desolador atravesando el pecho Hay un suspiro que no cabe adentro Hay una silla vacía en el salón de clases Hay una calle, un puente y un café que hoy no ríen Hay una ciudad herida lacerada en las entrañas Dolida en su capacidad de sonreír. Pero también hay un indolente que canta victoria Y hay un indiferente que lo encuentra justo Y esa arma sigue cargada Y la mano que la disparó tiene rostro Pero la noche lo cubre Y la injusticia lo protege.

Que a ese rostro lo persiga la zozobra Que la justicia se quite su venda y le mire de frente Que los barrotes del clamor lo opriman Que las lágrimas de esa madre le cieguen La esperanza también tiene derecho a llorar La alegría también quiere sentarse en el andén La trompeta implora un minuto de silencio Hasta la ira flaquea ante tanto desmadre.

Que todas las lágrimas hagan ruido al caer Que los aplausos silencien los casquillos Que la ovación sucumba sus mentes Que se baile en medio del llanto. Que sigamos adelante nos dejó diciendo Que a la calle nos rogó cantando Que a bailar nos enseñó sonriendo Que haya justicia pide su epitafio. A Lucas, a los caídos… Que la tierra les sea leve.  “La esperanza también tiene derecho a llorar”, Andrés Felipe Piedrahita.

 

Pereira, capital del Risaralda, saltó a los titulares del mundo en el marco del paro nacional por el caso de Lucas Villa Vásquez, quien fue baleado en el Viaducto (puente que conecta al municipio de Pereira con el de Dosquebradas y que se levanta sobre el río Otún) junto con Andrés Felipe Castaño y Javier David Clavijo. Lucas dio una batalla de varios días, luego de los cuales se le diagnosticó muerte encefálica. Su corazón dejó de latir el 17 de mayo de 2021. En otro punto de la ciudad en el que desarrollaban movilizaciones, Héctor Fabio Morales murió casi instantáneamente la noche del 8 de mayo, junto al Museo de Arte de Pereira, luego de recibir, también, varios disparos.


Han pasado demasiadas cosas en esta ciudad y en todo el país desde el 28 de abril, fecha en la que iniciaron las manifestaciones. Los acontecimientos nos han llevado por un tobogán de emociones que van desde el dolor, la impotencia, la rabia frente a la violencia policial y la de los agentes paramilitares que presuntamente dispararon contra estos cuatro jóvenes, hasta a la alegría y la esperanza que nos siembra en el corazón una juventud de todos los estratos sociales que ha salido a la calle a reclamar un mejor país. Sin embargo, los rostros que priman son los de aquellas personas que no tenían nada antes de la pandemia pero que aguantaban en silencio y que se cansaron de la resignación. Y es acerca de las iniciativas de quienes nunca se habían manifestado y que hoy hacen propuestas y exigencias que quiero referirme.


A raíz de los homicidios de Lucas y Héctor Fabio, un grupo de jóvenes del departamento tomó la iniciativa de reunirse con el gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo, para pedir garantías que les permitan ejercer el derecho a la protesta. El gobernador estuvo presto a escucharles y a designar funcionarios que acompañen y hagan de puente entre jóvenes y distintas instancias institucionales y de la sociedad civil. Allí surgió un espacio de articulación denominado Mesa Ciudadana Humanitaria (a la que fueron convocadas diversas instituciones como la Procuraduría Regional, la Defensoría del Pueblo, la Policía, entre otras). La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) fue invitada como observadora.


Esta Mesa ha posibilitado que se expresen las y los jóvenes de la primera línea de Risaralda. Y precisamente de esta primera línea ha surgido la estrategia de las “3P” (Protestar, Proteger y Proponer). Según su perspectiva, “Protestar” porque el paro continúa y ellas y ellos no están negociando el paro, dado que la instancia para ello es el Comité Nacional del Paro; “Proteger” porque se requiere que se garanticen la vida y la integridad de quienes se manifiestan en las calles; y “Proponer” porque manifiestan saber lo que quieren, cuáles son sus necesidades y su deseo de contribuir a la construcción conjunta de soluciones.


Este grupo de jóvenes también solicitó que les escuche el alcalde de Pereira, Carlos Maya, pero éste se levantó de la Mesa luego de que dos jóvenes encapuchados de la primera línea, que ya habían sido registrados por los encargados de la seguridad del alcalde, se negaran a descubrir sus rostros por temor a una posible estigmatización y persecución posterior. Además, pidieron un espacio en el marco de la sesión de la Comisión Accidental de Paz del Senado que tuvo lugar en Pereira el 17 de mayo.


La Comisión de Paz del Senado ha recomendado la estrategia de las “3P” para ser tenida en cuenta a nivel nacional como un mecanismo de diálogo y concertación. En la interlocución con esta Comisión — en la que la Gobernación actuó como facilitadora —, las y los jóvenes presentaron el siguiente documento, que transcribo textualmente por considerarlo de gran importancia histórica y política:


Como jóvenes de esta ciudad, dada la crítica situación de seguridad que estamos viviendo los manifestantes y demás ciudadanos en el desarrollo de nuestro legítimo derecho a la protesta social, a causa del ‘Frente común para recuperar el orden’, que desde la perspectiva de diferentes organismos internacionales es una convocatoria para usar de manera desmedida la brutalidad, el abuso y la represión, a través de la conformación de las nuevas convivir (grupos paramilitares urbanos organizados que persiguen a los que no van de la mano con sus ideas).

Hoy nos presentamos ante ustedes sin rostro y no como una representación de la violencia hacia el pueblo, sino como el vívido ejemplo de la vehemente voz del silencio de esta ciudad, una voz que retumba en cada muerto y desaparecido que han dejado estas movilizaciones, pero que al mismo tiempo nos afianza que Pereira no es indiferente frente a la situación actual del país, frente al constante desangre y sufrimiento de la ciudadanía. Nos presentamos sin rostro porque somos el pueblo, somos todos y cada uno de los presentes, no buscamos protagonismos, buscamos justicia y dignificación.


Debido a todo lo expuesto anteriormente, hemos llegado a 16 puntos como colectivo, en los cuales seremos tajantes, porque luchamos por el bien común. De igual manera, esperamos que en sus funciones como servidores públicos y como la voz de la ciudadanía, le sirvan al pueblo y escuchen la voz de sus ciudadanos, garantizando su bienestar y de igual manera respeten dichas peticiones y ejerzan de manera adecuada en el marco del cumplimento de sus obligaciones, teniendo como prioridad la dignidad de su pueblo.

  1. Darle seguimiento al uso desmedido de la fuerza pública.

  2. Investigar los disparos ya sea con armas de fuego o de fogueo presentados en los diferentes escenarios de las manifestaciones.

  3. Intervención efectiva e inmediata en vivienda, educación y salud para la población más vulnerable desalojada de zonas de invasión.

  4. La alcaldía debe establecer vínculos con entes internacionales de derechos humanos para que se investigue a la policía y a los “ciudadanos de bien” que atentan contra la integridad de los manifestantes.

  5. Se les brinde a los heridos por proyectil o cualquier otra manifestación de violencia estatal, la atención médica necesaria y una indemnización por el uso desproporcionado de la fuerza.

  6. De conformidad con los protocolos del Derecho Internacional Humanitario, haciendo énfasis en la dignidad humana, integridad física y emocional, seguridad estatal, se garantice y se mantenga la seguridad de los integrantes de DDHH y PAUX; y que a su vez estos puedan verificar el estado de cada detenido y/o herido.

  7. Se retire el plan meteoro (vehículos blindados del ejército) y que se realice vigilancia y control en la intervención y participación que le ejército está teniendo en las manifestaciones y en diferentes sectores de la ciudad, para que actúen bajo el margen de la asistencia militar y no militarización.

  8. De requerirse la presencia del ESMAD, estos mismos deben estar siempre a la vista de la manifestación, cumpliendo a cabalidad sus funciones de acompañamiento en caso de un desorden público, y evitar ser refugiados y/o escondidos en lugares como hoteles, restaurantes y demás.

  9. A las personas amenazadas e intimidadas por la participación en las manifestaciones iniciadas el 28 de abril que se sostienen hasta la fecha de hoy 17 de mayo de 2021, se les brinde y garantice una atención inmediata y eficaz para su seguridad.

  10. Es necesario que el alcalde, sus directivos y funcionarios rectifiquen y anulen la acción de proponer e incitar la conformación de un frente común, puesto que esto causa terror en los manifestantes. Además, que han sido objeto de señalamientos, amenazas y asesinatos.

  11. Se puede cambiar el nombre de los monumentos con el fin de que sea memorativo

  12. Museo de arte Héctor Fabio Morales.

  13. Viaducto Lucas Villa.

  14. Cambiar o modificar el nombre de las estaciones de Megabus.

-Villavicencio: Lucas Villa

-Maraya: Héctor Fabio

(en su defecto, esculturas conmemorativas)

  1. Se debe presentar una investigación exhaustiva para los móviles de los crímenes y atentados contra las diferentes personas y se presente en audiencia pública el proceso de las investigaciones.

  2. Pedir previa identificación a la policía y hacer campañas de veeduría ciudadana para garantizar el buen cumplimiento de esta normatividad.

  3. Verificar el uso y utilidad del armamento de las fuerzas armadas que participan dentro del marco del Paro Nacional.

  4. Transparencia en las investigaciones de los feminicidios y los diferentes actos de violencia sexual que ocurrieron en Pereira dentro y fuera del marco del Paro Nacional.

  5. Investigación por desapariciones durante el marco del Paro Nacional.

La voz del silencio Pereira.”


Veo un despertar de la conciencia colectiva de este país, especialmente de los y las jóvenes. El derroche de energía, creatividad, generosidad y decisión de cambio ha dejado perplejas a las personas mayores, a diversos sectores sociales, a los partidos políticos e incluso al Comité Nacional del Paro.


Veo claridad en su accionar sobre el hecho de que hay que resistir no solo en las calles, sino que habrá que pasar a otros escenarios y que, en concordancia con ello, hay que avanzar en los pliegos locales. Así me lo demuestran las experiencias de Cali y Pereira, dos ciudades en las que he sido testigo ocular de los acontecimientos. Veo una juventud que, pese a la agresión de fuerzas estatales y paraestatales, sabe que el cambio empezó en las calles —escenario también democrático—, pero que se ratificará en el otro escenario, el de la representación. Las y los jóvenes de primera línea en Risaralda no quieren que ningún gremio, sindicato o partido político les represente; ellas y ellos decidieron hablar por sí mismos. A la luz de la forma tradicional de entender la política, este gesto puede resultar extraño, incómodo y hasta inaceptable. Pero hay que escuchar, entender y ubicarse en un momento histórico distinto que exige flexibilidad y sensibilidad.