La estigmatización

Por: Ariel Ávila, subdirector – Pares


No se trata de ignorancia, o como se dice popularmente de que una persona sea bruta, la verdad es otra. Es la misma estrategia de siempre, la que nos han aplicado por años, décadas y siglos: La estigmatización. Lo dicho por el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, es lo mismo que ha repetido el establecimiento colombiano por años.

Antes, durante la guerra fría, cualquier protesta social era tildada de estar liderada por comunistas, como si pensar diferente fuera un pecado. De hecho, durante varios años la supuesta democracia colombiana ilegalizó al Partido Comunista; en todo caso, con esto ilegitimaban cualquier movimiento social. Luego, desde los años noventa del siglo XX, cuando el muro de Berlín había caído, la estrategia cambió, desde ese momento cualquier marcha era catalogada como guerrillera y, cuando la mentira no se podía sostener, se acusaba que la marcha estaba infiltrada por la guerrilla. A renglón seguido de esta acusación, venía la represión.

Con este tipo de acusaciones se lograban dos cosas: por un lado, estructuras ilegales, y durante muchos años agentes estatales, se sentían con la legitimidad de masacrar la oposición: los anuncios como los del Ministro Botero durante años fueron órdenes para agentes de extrema derecha para asesinar la oposición de izquierda. La Masacre de la UP, el asesinato de sindicalistas y la masacre de movimientos campesinos, son tal vez los mejores ejemplos.

Por otro lado, al acusar a una movilización social de estar financiada por grupos armados ilegales se producía un fenómeno, típico de gobiernos populistas, en el cual quien no apoyará el gobierno de turno quedaba del otro lado, marcado como criminal e ilegal. Con esta operación el establecimiento se revestía de legitimidad y quedaba con carta abierta para hacer lo que quisiera. No debe olvidarse que durante los gobiernos de Álvaro Uribe, cualquier crítico era tildado de ser del Frente internacional o Frente intelectual de las FARC.