La caverna de Iván Duque

Por: Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación -Pares


A dos semanas para la primera vuelta presidencial todo el mundo político tomó partido. Los últimos en buscar tolda fueron las iglesias cristianas, que pululan en garajes de cualquier barrio de Colombia. La mayoría de los liderazgos de estas iglesias se fueron a la campaña de Iván Duque, el candidato del expresidente Uribe y que representa la extrema derecha. Otras pocas, pero una muy importante, están en la campaña del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien en el espectro ideológico se encontraría en el centro-derecha.

Así las cosas, la campaña de Duque suma lo que se podría considerar el fanatismo religioso. Son tres sus máximos representantes. Por un lado, el ex procurador general de la nación Alejandro Ordóñez, quien es católico y es cercano a la congregación de Orden de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y al Opus Dei. Y forma parte de una secta radical dentro del catolicismo que se denomina Orden de la Legitimidad Proscrita, la cual es una congregación secreta que utiliza la política para expandir el dogma más radical y de derecha dentro del mundo católico. A Ordóñez se le recuerda por quemar libros que iban en contra del dogma religioso, por oponerse a los derechos de las minorías sexuales y de las mujeres.

También a Duque lo apoya un partido que agrupa una serie de pastores ultraconservadores que se llama Justa Libres, agrupa a cerca del 70% de las iglesias cristianas de Colombia y alcanzó más de 400.000 votos en las pasadas elecciones al Congreso de la República. Se oponen al aborto, los derechos de las minorías sexuales, solo aceptan las familias donde estén hombre y mujer, no reconocen ningún otro tipo de familia, y la pro