• Laura Natali Cano Murillo

Juan Camilo Restrepo: el nuevo comisionado para la Paz que ha estado en contra de ella

Por: Laura Cano Periodista Pares


El gabinete del Gobierno nacional ha estado en un constante cambio en las últimas semanas: ministros que pasan de un ministerio al otro o funcionarios que terminan labores en un organismo y llegan a uno diferente. Tal fue el caso de Marta Lucía Ramírez, que llegó a la Cancillería luego de estar en la Vicepresidencia, o el de José Manuel Restrepo, exministro de Comercio y ahora ministro de Hacienda. A esto se suma la entrada de María Ximena Lombana, hermana de Jaime Lombana, al ministerio de Comercio.


Adicionalmente, durante la mañana de este lunes, el presidente Iván Duque, a través de su cuenta de Twitter, dio a conocer que había designado a Juan Camilo Restrepo Gómez como alto comisionado para la Paz. Esto luego de que se conociera que finalmente Miguel Ceballos había presentado su renuncia y que, en ese sentido, dejaría su cargo el próximo 26 de mayo. Según sus afirmaciones en una entrevista para El Tiempo, Ceballos habría decidido retirarse del Alto Comisionado desde diciembre de 2020.


Así las cosas, entrará en los próximos días a ocupar este cargo Juan Camilo Restrepo, quien se venía desempeñando como viceministro de Agricultura en el área de Desarrollo Rural, y quien también fue presidente de Augura, viceministro del Interior y asesor legislativo en el Ministerio de Defensa. Restrepo es, además, abogado de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín y especialista en legislación tributaria de la misma institución.


La llegada de Juan Camilo Restrepo


Juan Camilo Restrepo llega en un importante momento de la gestión de Iván Duque. Por un lado, a poco más de un año de que se termine su periodo presidencial, pero además en una coyuntura de crisis y desaprobación de su gestión representada en un paro nacional próximo a cumplir un mes de movilizaciones, plantones y protesta consecutiva que ha unido a distintos sectores en ese rechazo a las políticas actuales y que, a su vez, ha llevado a una grave crisis de derechos humanos en el país debido a la respuesta violenta de las autoridades.


Por otro lado, este nombramiento ocurre en medio de lo que pareciera ser una repartija de cargos en el gabinete presidencial y, además, durante un momento relevante para los acuerdos de paz, pues justamente uno de los motivos que han llevado a la gente a las calles ha sido el incumplimiento de lo pactado en La Habana. Todo esto, también, en medio de un panorama en el que urge que se retomen los diálogos con el ELN —los cuales fueron suspendidos por el Gobierno luego de que esta guerrilla se atribuyera la responsabilidad por el atentado con un carro bomba en enero de 2019 en la Escuela de Cadetes General Santander, en Bogotá—.


En este contexto hay que mencionar varias cosas. Por ejemplo, el Sistema de Información SIPARES registra 410 asesinatos de líderes sociales desde el 07 de agosto hasta la fecha, y en ese mismo periodo reporta 130 asesinatos de firmantes de paz. Esto aunado con el crecimiento, en el 2020, de grupos disidentes de las Farc, del ELN y de los grupos armados organizados —que prácticamente han doblado su presencia armada territorial en los últimos dos años—. Los grupos armados PostFarc pasaron de operar en 56 municipios, en 2018, a hacerlo en 113, en agosto de 2020. Por su parte, el ELN pasó de estar en 99 municipios a tener presencia en más de 160 en 2020 y, actualmente, el Clan del Golfo opera en algo más de 200 municipios.


Así, Juan Camilo Restrepo llega con una larga lista de tareas, pero además con una gran responsabilidad, pues es este un cargo que requiere de medidas prontas, eficaces y efectivas. Falta poco para que se termine la gestión de Iván Duque y todavía son muchos los pasos que faltan por dar en cuanto a los compromisos que el Gobierno adquirió en el 2018 con la paz en Colombia.


¿Quién es Juan Camilo Restrepo?


No es nuevo hablar de Juan Camilo Restrepo en cargos públicos: ha pasado por ministerios, fue candidato a la Cámara de Representantes por el Partido de la U, a la Gobernación de Antioquia por el Partido Conservador y, además, fue asesor en la campaña a la alcaldía de Medellín de Sergio Fajardo —a quien acompañó entre 2004 y 2005—. También fue presidente de Augura —la Asociación de Bananeros de Colombia—, una agremiación que abiertamente puso sus esfuerzos en la campaña del No durante el proceso de los diálogos del Acuerdo de Paz, y que incluso hizo parte de los 37 donantes del comité “La paz es de todos”, la campaña gerenciada por Juan Carlos Vélez —quien lideró en el 2016 la campaña en contra el proceso de paz—. Específicamente, según la aplicación Cuentas Claras del Consejo Nacional Electoral, Augura donó 33 millones de pesos.


Además, sobre esta agremiación hay que decir que ha tenido un trabajo constante con los bananeros de Urabá, quienes han estado en desacuerdo con lo que se refiere a la Reforma Rural Integral —con la que se busca la recuperación de baldíos— y, asimismo, con el trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz. También hay que mencionar que históricamente varias asociaciones del gremio bananero han sido acusadas —incluso por exjefes paramilitares de las AUC como Raúl Emilio Hasbún— de apoyar cooperativas de seguridad privada, especialmente en esta región del Urabá.


“Mientras Juan Camilo Restrepo estuvo como representante de Augura, estuvo en oposición al proceso de paz. Con esto y con las decisiones que toma Iván Duque, lo que se podría decir es que se están tapando situaciones de final del Gobierno. Al nuevo encargado le hace falta preparación, madurez. Esto es una muestra más del desacuerdo del Gobierno actual con el Proceso de Paz”, agregó Gerardo Vega de Forjando Futuros.


Ahora bien, con este panorama es necesario analizar lo que podría pasar con los diálogos con el ELN, un tema sobre el que se le ha insistido constantemente a Iván Duque. Teniendo en cuenta el contexto actual, el avance en estos diálogos debería ser una de las primeras tareas en lista de Restrepo.


Por otro lado, Esteban Salazar, coordinador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad, analizó que “no se puede poner un alto comisionado para la Paz que promueve la guerra. No hay que olvidar el gremio con el que él tiene relación. No se puede pretender que una persona con este perfil político pueda ser negociador de paz, pues no va a dar garantías de nada”.


El paso de Miguel Ceballos


La renuncia de Ceballos llega en un momento en el que han sido múltiples los cambios en este tipo de cargos. Esta situación, como se había advertido desde Pares (lea aquí el análisis completo), parece implicar una repartija política, pero, en la otra cara de la moneda también se podría ver como expresión de una falta de legitimidad de la autoridad del mandatario, incluso dentro de su gabinete.


Y es que justamente una de las razones por las que decidió renunciar —como contó Ceballos en una entrevista con El Tiempo— fue el entorpecimiento de su trabajo y la intervención de Älvaro Uribe Vélez en el mismo. Prueba de esto, según contó Ceballos al medio de comunicación, sería el hecho de que el expresidente se habría reunido en dos ocasiones con representantes del ELN.

“Un primer contacto se produjo en un viaje a Cuba a través de uno de sus representantes, sin que yo fuese consultado; y hubo un segundo momento en el cual él se reunió en su casa, como él mismo lo ha expresado en la revista Semana, con el señor Juan Carlos Cuellar, quien es un ex combatiente del ELN que acaba de ser nombrado por nuestro Gobierno como gestor de paz, y ya le explicaré por qué. En esas dos ocasiones no fui consultado por el presidente Uribe. Siento que él tenía la confianza, pero, además, el deber de consultar al alto comisionado para la Paz sobre contactos con el ELN, y no lo hizo”, contó en El Tiempo.


Desde la Línea de Democracia y Gobernabilidad de Pares, esta situación se lee como si “Duque se comenzara a quedar solo porque no ven una figura de autoridad en él, en medio de una crisis de gobernabilidad donde hay otras figuras, como la del expresidente Álvaro Uribe, que parecieran tener más fuerza”.


Además, no hay que dejar de lado el papel de Ceballos en sus últimos días, pues fue delegado para la articulación del diálogo con el Comité del Paro; diálogos que, además, hay que resaltar, han avanzado muy poco, incluso cuando el paro nacional, la falta de acuerdos y los excesos de la Fuerza Pública han desatado en una grave crisis de derechos humanos. Recientemente se conoció que él seguirá bajo esta responsabilidad, aun después de que salga de su cargo como comisionado para la Paz.


“La representación de Ceballos con los distintos actores del paro nacional no ha llevado a ningún lugar. No diseñó una metodología para escuchar a los actores involucrados en el paro, sino que priorizó hablar con actores afines al Gobierno, y luego con dos o tres sectores que no representan necesariamente la heterogeneidad de la movilización social, como lo son la Coalición de la Esperanza y el Comité del Paro, que hay que decir que en el interior de los procesos que están organizados, como la movilización barrial o los procesos populares, tienen muy poca representatividad”, argumentó Diego Alejandro Restrepo, coordinador de la Línea de Conflicto, Paz y Posconflicto de Pares.


Por otra parte, hay que recordar que Ceballos era otro de los funcionarios cercanos a Iván Duque: era amigo suyo de la universidad, como lo son también otros representantes de otros organismos del Gobierno nacional. Asimismo, analistas no han valorado de forma positiva su trabajo. Incluso llegó a ser catalogado como el “comisionado para la guerra”.


Al respecto, Alejandro Restrepo señala que “la gestión de Miguel Ceballos ha ayudado a hacer trizas los acuerdos de paz, a través de una política que ha logrado minar, por ejemplo, la posibilidad de diálogos con el ELN. Esto por el compromiso político que se tenía con una fuerza política que desde el principio se planteó en oposición radical con la posibilidad de construcción de paz en el país”.


Hay que resaltar que uno de los papeles que debía cumplir Ceballos era avanzar en términos de acercamientos con el ELN. No obstante, con el pasar de estos últimos años, lo que ha venido ocurriendo es un debilitamiento de la confianza entre los delegados del Gobierno y la guerrilla (con acciones como la insistencia en la extradición de los jefes guerrilleros desde Cuba). Todo esto mientras, como se señaló anteriormente, la estructura armada ha venido fortaleciéndose y, con ella, sus repertorios de violencia.


Adicionalmente, no hay que olvidar que Ceballos también ha brillado por responsabilizar de la protesta social a grupos armados. Tal fue el caso en septiembre de 2020, cuando tras las protestas que hubo luego del asesinato de Javier Ordoñez, el comisionado afirmó que: “Detrás de la destrucción de los CAI en diferentes ciudades de Bogotá hay un claro y premeditado plan de grupos como el ELN y disidencias de las Farc”. Lo anterior sin tener alguna prueba en particular, y estigmatizando a su paso lo que ha sido la protesta social.


Por otra parte, advirtió Diego Alejandro Restrepo que Ceballos “nunca asumió un compromiso sensato con el proceso de reincorporación de firmantes, ni tampoco sobre la violencia en los territorios contra esta población. Esos grises minaron y contribuyeron a la pérdida de la posibilidad de construir paz con las y los excombatientes. Adicional, echó en saco roto la posibilidad de una ley de sometimiento a la justicia contundente que pudiera desarmar grupos armados organizados”.


Con esto, el rumbo pareciera no cambiar mucho con la nueva designación de Juan Camilo Restrepo como comisionado de Paz, incluso cuando con la coyuntura actual es uno de los cargos con mayor relevancia respecto al panorama violento que vive el país. Así, se hace urgente una veeduría atenta al trabajo de Restrepo, así como la presión para que la implementación del Acuerdo de Paz tenga algo de vía en lo que queda del gobierno de Iván Duque.