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Implementar acuerdos mientras se negocia la paz

Por: Germán Valencia

Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia



El Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha querido que su proceso de paz sea muy distinto al que se vivió con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Farc-ep). De allí que, desde el inicio de las negociaciones, en octubre de 2022, ha propuesto una serie de acciones con las que intenta construir un proceso de paz lleno de novedades.

 

Entre las innovaciones están: primero, tener una mesa de negociaciones itinerante, que se mueva por distintos países, para acumular aliados al proceso de paz. Segundo, involucrar a la sociedad en todas las fases de la negociación, desde el inicio hasta el final, con el objetivo de ganar legitimidad ante este tercer actor. Finalmente, trabajar en la elaboración y firma de acuerdos parciales, con implementación inmediata.

 

Está última novedad ha servido para que se construya un escenario muy distinto al que se tuvo con las Farc-ep, aquel que decía que “nada estaba acordado hasta que todo esté acordado”. En el proceso con el ELN, por el contrario, se defiende la idea de que “debe avanzarse en la implementarse mientras se llega a un acuerdo final”. Lo que ha provocado que durante este tiempo de diálogos se hayan alcanzado —en seis ciclos— 26 acuerdos parciales.

 

Entre los acuerdos están el N0 3, sobre acciones y dinámicas humanitarias; que se complementa con el 12 y 13, sobre el Marco político y conceptual de acciones y dinámicas humanitarias y las Zonas críticas o de crisis humanitaria, respectivamente. El N0 9, sobre el Proceso de Participación de la Sociedad en la Construcción de la Paz; que se ha complementado con otros —como el N0 11 de Alistamiento para el Proceso de Participación de la Sociedad y el N0 19 sobre la continuación del Diseño del Proceso de Participación—.

 

También, el importante Acuerdo N0 10, sin precedente, de Cese al Fuego Bilateral, Nacional y Temporal (FBNT). Que se ha venido enriqueciendo y complementando con los acuerdos 11, 16 y 22, donde se logró, entre otras cosas, prorrogar FBNT por seis meses más. Al igual que avanzar en un acuerdo de la Suspensión de Retenciones con fines económicos, según la denominación del ELN, durante el CFBNT —N0 16—.

 

Algunas de las ventajas que tiene el construir un tipo de proceso de paz como estos —donde las partes se comprometen a implementar lo acordado mientras se negocia— es que se genera una mayor confianza en lo que se hace. Sobre todo, se observa de forma inmediata y materializada en acciones las bondades de negociar la paz, lo que anima a que todas las partes, en especial la sociedad, a que se presione para que se continúe con los diálogos de paz.

 

Sin embargo, implementar mientras se negocia tiene el problema de que si no se muestran resultados las partes se van desanimando en las negociaciones. Incluso, pueden considerar el no cumplimiento de la palabra puesta en el acuerdo como traición. De allí que se utilice la amenaza de parar el proceso si no se avanza en lo acordado. Situación que es muy distinta a cuando se tiene un proceso de paz finalizado y firmado, donde a lo único que se puede recurrir para lograr avances en la implementación es a la institucionalidad o la buena disposición del Gobierno de turno.

 

Un claro ejemplo de este tipo de dificultades se vive en el momento actual con el Acuerdo N0 21 sobre la creación de Condiciones Económicas y Financieras para la materialización del Acuerdo de México; en particular, con la creación del Fondo Multidonante para la implementación. A este acuerdo, que se llegó en el VI Ciclo de Negociaciones, donde, además de prorrogar por seis meses el CFBNT, se logró la suspensión del secuestro con fines económicos por parte del ELN.

 

Pero, desde aquel momento —6 febrero de 2024— hasta la actualidad —mediados de mayo de 2024— el avance en la creación del Fondo Multidonante ha sido casi nulo. Esto ha provocado que el Comando Central del ELN (Coce), en un Comunicado reciente, haya decidido unilateralmente suspender la implementación del Acuerdo N0 16 sobre las Retenciones con fines económicos, durante el CFBNT. Debido a que no se ha cumplido con el Acuerdo N0 21 de la creación del Fondo.

 

Generando con ello, nuevamente, un momento de crisis o tensión entre las delegaciones de la Mesa de Negociación, del Gobierno y el Alto Comisionado Para la Paz (OACP) con el ELN y de la opinión pública frente al proceso de paz, en general. Todos presentan el anuncio del ELN como una muestra de no querer la paz y un gran retroceso en todo el proceso. Consideran, incluso, que no se debe seguir en el proceso si se retoman los secuestros extorsivos.

 

Aunque son varias las razones que se tiene para no avanzar en la implementación del Acuerdo N0 21 —entre ellas, el asocio que se tuvo en la opinión pública entre el Fondo Multidonante y el secuestro, es decir, se piensa que el dinero del Fondo sería plata que se entregaría al ELN para que no secuestre—, lo cierto es que se ha perdido una buena oportunidad de conseguir recursos para “soportar y fundamentar el conjunto de la implementación de los acuerdos”.

 

De allí que sea necesario recordar que la ejecución de los pactos de paz mientras se negocia exige varias acciones, entre ellas: la primera, tener un inventario muy claro de los acuerdos a los que se ha llegado, una lista de disposiciones a cumplir. Con un horizonte de ejecución temporal —de corto, mediano y largo plazo—; con claridad en la implementación administrativa y territorial; al igual que con indicadores de ejecución y realización.

 

La segunda, una serie de organizaciones responsables de la implementación. Organismos que se encarguen de realizar las labores necesarias para cumplir los acuerdos. Y que estos cuenten con los recursos —humanos, financieros, organizativos, etc.— necesarios y suficientes para lograr el objetivo que se le asigne. Organizaciones que pueden ser las ya existentes —como la Oficina del Alto Comisionado para la paz (OACP) o el Departamento Nacional de Planeación (DNP)—, aunque también pensar en crear nuevas para que cumplan otras funciones en el posacuerdo.

 

Y la tercera, una serie de organizaciones que realicen verificación y seguimiento a la implementación de los acuerdos parciales. Para que se equilibren los poderes, para que se hagan los respectivos chequeos y balances, y para que de manera imparcial presente informes que permitan mostrar el cumplimiento de lo acordado y dar tranquilidad con el registro de los avances a todas las partes en el proceso de paz.

 

En conclusión, firmar acuerdos e implementarlos de forma inmediata implica enormes retos debido a la gran cantidad de recursos necesarios para su debida realización y por las numerosas organizaciones convocadas para lograr una ejecución efectiva de todo lo acordado. Pero ejecutar los acuerdos significa, crear las condiciones para avanzar con seguridad en la importante fase de negociación. Además, paso a paso se está suprimiendo las razones para la persistencia del conflicto armado en el país, y preparando el terreno para que se dé el anhelado momento de desarme, desmovilización y reinserción (DDR).

 

* Desde la Plataforma de Seguimiento al Proceso de Diálogo entre el Gobierno y el ELN (Isegoría) se pueden encontrar una serie de análisis, columnas, boletines, documentos académicos, y reportajes periodísticos relacionados con este proceso. Toda esta información se puede consultar en el sitio https://isegoria.udea.edu.co/

** Esta columna es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.

*** Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

 

 

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