¿Hay una venganza genocida contra el proceso de paz?

Por: Laura Cano, Periodista Pares.


¿Qué está pasando con la implementación del Acuerdo de Paz? Es válido cuestionarse lo anterior en medio de un conflicto que se mantiene, que ha cobrado vidas de lideresas y líderes sociales y de excombatientes. Que ha puesto sobre la mesa la necesidad de parar algunos procesos sociales por amenazas que vienen consolidándose en los territorios.


Vale la pena señalar que a través del informe de la Fundación Paz y Reconciliación ‘Más sombras que luces’, se conoció el incremento de homicidios en los 281 municipios priorizados para el posconflicto, los cuales pasaron de 2.530 en 2016, a 2.821 en 2017 y a 3.612 en 2018. Asimismo, señala el documento que “previo a la firma del Acuerdo Final se advirtió que el riesgo de que Colombia viviera un posconflicto violento era particularmente alto”.


Hoy esa alerta se ve reflejada en los contextos, especialmente, de las regiones, donde la erradicación forzada, la persecución, el copamiento de grupos armados ilegales, la desaparición forzada, el desplazamiento forzado, los abusos sexuales, las ejecuciones extrajudiciales, y todas las acciones propias del conflicto armado no cesan.


A esto se suma que, aunque en medio de este contexto está un Acuerdo de Paz firmado en el 2016 con las Farc-ep, este parece tener muy poca voluntad política para una implementación efectiva, que respete y tenga dentro de las agendas políticas del país lo pactado. Justo en este panorama sale una de la afirmación del arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, que más allá de crear un