«Hay muchos atentados contra nuestros guardias y líderes»

Por: Javier Alejandro Jiménez González. Investigador Pares.


El asesinato de los sabedores o médicos tradicionales María Nelly Cuetia Dagua y Pedro Ángel Trochez, fue el más reciente hecho violento cometido contra un líder o lideresa en el departamento del Cauca, en el municipio de Corinto. Dos muertes que se suman a la larga lista de personas que son silenciadas por representar los valores y saberes ancestrales de las comunidades indígenas. Hechos que al parecer, para la agenda nacional no tienen la misma relevancia que la expansión del COVID19, que si bien viene cobrando la vida de miles de ciudadanos por cuenta del contagio, no rebasa al virus de la violencia sociopolítica en contra de líderes y lideresas sociales que aumenta año tras año, en el silencio más despiadado.


Desde distintos análisis territoriales que ha venido adelantando la Fundación Paz y Reconciliación -Pares, se ha advertido que el Norte del Cauca es una de las subregiones del país donde la violencia armada no ha dado tregua desde la firma del Acuerdo de Paz con la extinta guerrilla de las FARC-EP, ni mucho menos se ha logrado la presencia estatal a través de una institucionalidad sólida capaz de garantizar el goce efectivo de derechos, brindando una respuesta efectiva a las demandas históricas de las comunidades indígenas, afros y campesinas que allí convergen.