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Gobierno y ELN reafirman que son socios para la paz

Por: Línea Migración, Frontera y Conflicto


En la instalación del segundo ciclo del proceso de paz entre el Gobierno Colombiano y el ELN en la Ciudad de México, las dos partes han enviado grandes mensajes a la sociedad colombiana que reafirman la convicción de que este sexto intento por construir un acuerdo de paz será exitoso.

Al escuchar a Pablo Beltrán, jefe de la delegación del ELN, afirmar que son socios del Gobierno del presidente Gustavo Petro para “construir una paz integral y duradera”, y a renglón seguido escuchar a Otty Patiño, jefe de la delegación de Gobierno afirmar que es la mesa la que de manera creativa debe ofertar soluciones para las regiones y las comunidades que han sufrido el abandono estatal y la exclusión; entonces se corrobora que estamos ante dos actores que tienen enormes coincidencias que les permitirá trabajar de manera mancomunada en un esfuerzo de sociedad para transformar con ella y de manera conjunta las exclusiones y las inequidades que han sufrido las regiones y las comunidades donde persiste la violencia de la que participa el ELN. Tanto el Gobierno como el ELN reconocen que estas violencias a superar tienen raíces en modelos de desarrollo excluyentes que han dejado muy atrás a regiones que deben ser integradas a la Constitución del 91, reconocen que allí no hay Estado de Derecho, ni democracia real, es un paso muy importante para avanzar en las tareas pendientes.

El tono y los planteamientos que hicieron el lunes el Gobierno Colombiano en la voz de Otty Patiño y el ELN en la voz de Pablo Beltrán, evidencian que estamos en una nueva realidad de un Gobierno de centroizquierda que reconoce que hay mucho por transformar y que tiene el mandato de avanzar en transformaciones largamente aplazadas en la sociedad colombiana para cambiar un modelo de desarrollo que ha dejado estas enormes desigualdades y exclusiones que ofenden la conciencia nacional.

Por primera vez hay tanta claridad en dos partes que se asumen como socias para acordar cambios en las dinámicas de la sociedad. Son los cambios los que permitirán construir una visión compartida de paz, tal y como quedó consignado en la agenda construida por el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos y el ELN entre 2014 y 2016, y que es esta agenda la que con ajustes y ampliaciones va a guiar este proceso de paz.

Del ciclo de México hay que esperar lo mejor, en tanto son tantas y tan profundas las coincidencias entre las partes negociadoras. De seguro vamos a tener un conjunto de propuestas para hacer viable la más amplia y diversa participación de la sociedad, partiendo desde los territorios que han sufrido la exclusión. Vamos a ver a la sociedad de Arauca, el Catatumbo, el Sur de Bolívar y el sur del Cesar, del bajo Cauca y Nordeste Antioqueño y de todo el Pacífico desde Chocó, Valle, Cauca y Nariño, movilizándose desde su diversidad con las propuestas ya construidas y desatendidas desde siempre para hacer realidad que puede haber cambios y serán para bien de estos territorios y sus comunidades.

Muy bien por Otty Patiño al mencionar que hay un Plan nacional de Desarrollo en proceso de formulación y que muchas de las transformaciones territoriales a promover pueden ser parte de este importante instrumento de gestión pública, lo cual requiere que de este ciclo de México se presenten propuestas de participación en las que puedan concurrir regiones, comunidades, sectores gremiales, los gobiernos locales y el nacional, para discutir cómo hacer de estos territorios lugares para la vida y la paz.

La instalación del segundo ciclo de este proceso muestra los vientos de cambio y transformaciones que animan al gobierno del presidente Gustavo Petro y que hay muchas coincidencias con el discurso de justicia y equidad que ha mantenido el ELN por ya casi seis décadas.

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