• Laura Natali Cano Murillo

Esteban Mosquera: una vida que la violencia desaparece

Por: Laura Cano Periodista – Pares


Las y los jóvenes han sido protagonistas de muchos de los sucesos sociales que han ocurrido en los últimos meses en el país: han sido la gasolina de la organización y movilización social, han sido los principales participantes de las jornadas de paro nacional, y han sido quienes han llevado las banderas de múltiples exigencias y demandas. Asimismo, lastimosamente, han sido las principales víctimas de la violencia que se ha desatado en el marco de la coyuntura nacional.

En los últimos meses, con la reactivación de la protesta social, han sido constantes las noticias sobre agresiones físicas, detenciones arbitrarias, violencia sexual, lesiones oculares y asesinatos, especialmente contra esta población. Una de esas noticias sobre este tipo de agresiones se conoció en el 2018, cuando un paro estudiantil se tomó las calles del país durante casi dos meses (de octubre a diciembre) exigiendo garantías e igualdad de oportunidades para el acceso a la educación.


A aquellas movilizaciones sociales se unieron varias universidades de distintas regiones del país, y una de esas zonas fue Popayán, donde centrales obreras y grupos de estudiantes salieron a manifestarse. En una de esas jornadas, Esteban Mosquera fue víctima de una lesión ocular luego de recibir el impacto de un proyectil disparado por el Esmad. El 5 de diciembre de aquel año le confirmarían al estudiante de música instrumental de la Universidad del Cauca que no había manera de reparar su ojo izquierdo.


Esteban fue sometido a una serie de cirugías mientras seguía estudiando en la Universidad del Cauca. Su liderazgo nunca se detuvo e incluso inició otros procesos organizativos. Por ejemplo, se unió al medio de comunicación Contraportada como comunicador popular. Desde allí, entre otras acciones, venía haciendo seguimiento al desarrollo de las jornadas de movilización social en el marco del paro nacional de los últimos meses.


Para ese momento, Esteban se había convertido en un reconocido líder de su ciudad y de su universidad. A su vez, su experiencia recalcaba la necesidad de rechazar la violencia cometida por miembros del Esmad en medio de las movilizaciones sociales y, en ese mismo sentido, de la urgencia de una reforma estructural de la Policía.


No obstante, el día de ayer muchas de las cosas que significaba Esteban para su comunidad y para la juventud en general fueron truncadas, pues el líder juvenil fue asesinado por sicarios ​​en el barrio La Pamba, en pleno centro de Popayán, Cauca.


“Repudio el homicidio del que acaba de ser víctima Esteban Mosquera, estudiante de Música de la @unicauca. Como Alcalde de Popayán no toleraré ningún acto que atente contra la vida e integridad de nuestros jóvenes. ¡La violencia es un camino que no debemos seguir transitando! Le he pedido a la @PoliciaPopayan y la @FiscaliaCol que adelanten todas las acciones que permitan la captura y judicialización de los responsables de este cobarde hecho. A la familia de Esteban mi solidaridad y condolencias en estos difíciles momentos”, escribió a través de su cuenta de Twitter, Juan Carlos López Castrillón, alcalde de Popayán.


Por su parte, y ante diversos llamados para que el Gobierno actúe ante este hecho, el presidente Iván Duque comunicó que desde la Presidencia ofrecerán una recompensa de hasta $50 millones por información que ayude a las autoridades a dar con el paradero de quienes asesinaron al joven de 24 años. Mientras tanto, el director de la Policía Nacional, el general Jorge Luis Vargas Valencia, dijo: «He dado instrucciones a la dirección de Investigación Criminal, Interpol, para que envíe un equipo de investigadores del nivel central para que coadyuve a los investigadores de Popayán a esclarecer este homicidio».


Por otro lado, organizaciones han convocado a rendir homenaje a Esteban Mosquera en distintas zonas del país. Así mismo, se han sumado para exigir que haya justicia en este caso y que, además, se investiguen los hechos en relación con su liderazgo, sin dejar de lado que Esteban era una de las tantas víctimas que han dejado los abusos del Esmad.


“La muerte de Esteban Mosquera ha golpeado muy duro porque fue un joven que además de perder un ojo, tuvo que ser víctima de un proceso de persecución y de acoso policial. Ell movimiento social y estudiantil en Popayán está muy golpeado. Esto se puede calificar como un crimen ejemplarizante, es decir, es un hecho que envía el mensaje que las personas que victimizan luego puede ser asesinada”, afirmó Juan Manuel Torres, Coordinador de oficina regional de la Fundación Paz & Reconciliación.

La violencia contra jóvenes del Cauca que no para

A este hecho ocurrido el día de ayer se suman los ocurridos el fin de semana, cuando tres jóvenes fueron asesinados en la vereda El Águila de Santander de Quilichao. Los jóvenes se encontraban en una celebración cuando llegaron hombres armados que dispararon a la multitud. En el sitio perdieron la vida Sergio Iván Bandera Carbonero y Gustavo Adolfo Zapata Mera, mientras que Yesid Mera Mera, quien había quedado herido, murió en un centro asistencial.

Por otra parte, el 23 de agosto, en la vía Panamericana fueron asesinadas las jóvenes Mabel Conde y Vanessa Mena, de 27 y 21 años de edad respectivamente. Las mujeres fueron abordadas por hombres armados que les dispararon desde una camioneta cuando ellas se movilizaban en la vía entre los municipios de Puerto Tejada y Villa Rica.

Adicionalmente, el pasado domingo, como lo informó el medio regional Proclama Cauca, fue asesinado en la vereda Loma Amarilla, zona rural del municipio de Caldono, el joven Jhon Jairo Chocué, quien “fue un estudiante y comunicador Nasa, hizo parte del proceso de comunicación de La Gaitana Estéreo 93.5 FM, quien desde su talento y su dedicación se desempeñaba como DJ o programador musical y su sueño fue el de servir a la comunidad”, se lee en el medio de comunicación.

Al respecto, Juan Manuel Torres, coordinador de la oficina regional Pares – Pacífico, concluyó: “En estos momentos, el valor de la vida, principalmente de los jóvenes en el Cauca, está en entredicho. No solo caen en manos de las autoridades por la represión, sino también de los grupos delincuenciales y armados que vienen atentando contra sus vidas. Incluso, además de ser asesinados, gran parte de ellos y ellas están entrando a conformar las filas de los grupos armados, los cuales están llenos de jóvenes caucanos, indígenas, afro. La juventud está expuesta, tanto quienes viven en los pueblos y en las veredas como quienes aparentemente están a salvo en zonas más tranquilas. Hay persecución por todos lados y nadie responde”.

Nota del editor: La imagen utilizada en el cabezote de esta publicación fue creada por David Arias, tatuador y estudiante de Diseño Gráfico de la Universidad del Cauca, en homenaje a Esteban Mosquera.