«Este sistema neoliberal nos pone en peligro a todos»

Por: Laura Cano, Periodista Pares.


Han sido días raros, llenos de angustia, interrogantes y reflexiones. El COVID-19 nos ha significado una desconexión del ritmo de vida acelerado que llevamos días tras día. Nos estamos dando cuenta, de una forma no muy amigable, que otros modos de vida son posibles y en estos momentos, necesarios.


¿Por qué la rareza de estos tiempos? Nos han trasladado la idea de que el sistema capitalista es la única dinámica en la que podemos funcionar como sociedad, por lo menos en nuestro contexto. Esto ha generado que otras alternativas ni siquiera puedan entrar en un campo de discusión, estableciendo que por años estemos sometidos a lógicas económicas de concentración de riqueza, que además de desatar un sinnúmero de problemas sociales y ambientales, como los que estamos viviendo ahora mismo, también nos ha obligado a vivir al ritmo que quieren las clases privilegiadas: produciendo para ellos.


Es justo en estos momentos donde estas discusiones deben volver a un debate lo más amplio posible, porque nuestro contexto nos muestra que los alcances de las medidas decretadas ante el virus no nos brindan la misma seguridad a todos, haciendo que esta cuarentena destape todas las crisis causadas por el sistema en el que estamos, que, aunque nos han querido hacer ver que es normal y parte de la dinámica, no es normal.


Ante esto la solución es volver a la solidaridad y colectividad, dejando de lado la individualidad, porque como nos ha demostrado esto; las únicas fronteras reales son las que nos hemos empeñado en construir y, por el contrario, todos estamos de alguna forma igual de expuestos, pero no con las mismas posibilidades de acción. Ahí está el trabajo.


Pares habló con Mauricio Sánchez, profesor e investigador del departamento de Bioética de la Universidad El Bosque y coordinador en la maestría de la misma disciplina, acerca de cómo se puede analizar la crisis sanitaria por la que se está pasando desde este campo interdisciplinar.


Pares: ¿Desde la bioética cuál es el panorama que hay en el país tras la llegada del COVID-19?

Mauricio Sánchez: El tema netamente disciplinar del enfoque es buscar cómo hacer un aplanamiento en la curva del número de casos que le permita al sistema de salud resistir la presión que se viene por el crecimiento exponencial de contagiados. Si no podemos resistir la presión se desbordará el sistema de salud y empezará a surgir un debate que se centra en el tema de la justicia distributiva, es decir, partiendo de los recursos escasos se tiene que revisar cuáles son los criterios materiales que se deben utilizar para la distribución de estos.


Con el caso de Italia empezamos a ver que se tienen que tomar decisiones: ¿cuáles son los pacientes que se van a priorizar? Y ¿quiénes pueden acceder a una cama o a una unidad de cuidados intensivos? Así se empiezan a generar estos casos de dificultad y de toma de decisiones. El personal sanitario debe decidir qué paciente trata y a quién no.


Ahí debemos tener por lo menos unas medidas que nos permitan tomar decisiones. La ética biomédica habla de justicia distributiva con la aplicación de unos criterios materiales, es decir, la manera práctica en la que van a distribuir esos recursos escasos en la realidad y en lo concreto frente a la emergencia. Entonces ahí se propone, por un lado, que para todos sea por igual, pero esto no aplicaría muy bien en la medida de que hay diferentes casos y el virus nos pone en diferentes grados de dificultad.


Por otro lado, hay un criterio material que es la distribución a partir de la equidad, planteando que a cada uno se le brinden recursos según su necesidad. Eso podría funcionar un poco mejor. Lo anterior en vía de que no se sature el sistema, priorizando casos en el camino de la justicia distributiva.


Pares: El tema de poder acceder o no al sistema de salud se ve atravesado por unas dinámicas económicas que imponen barreras a parte de la población. ¿Este sistema cómo afecta la situación sanitaria?


M.S: Este modelo neoliberal nos pone en peligro a todos. El objetivo común debería ser la afirmación y protección de la vida y no el ejercicio de la priorización del mercado y lo económico. De ahí es necesario preguntarse, ¿cómo es posible que no cierren el Aeropuerto por pensar en las utilidades?, ¿cómo no priorizar la vida y sí las acciones y la bolsa?


Claro, estos son temas que nos tenemos que plantear, pero lo que causa incomodidad es que haya dudas de qué se debe priorizar, si la vida o lo económico. Desde un primer momento se debieron tomar todas las medidas que permitieran aplanar la curva para proteger el mayor número de vidas en el territorio con un enfoque colectivo y comunitario.


Pares: Si bien es difícil plantearse otros escenarios, por las mismas dinámicas que nos rigen, ¿cuáles podrían ser posibles soluciones ante esto y el virus?


M.S: Se deben generar medidas para proteger a las y los trabajadores, priorizando el bienestar y el buen vivir de los mismos. Por ejemplo, Crepes and Wafles está analizando ese tema frente a la crisis, lo mismo BBVA, Arturo Calle, Cine Colombia y otras organizaciones. Estos casos son un gesto valioso en estos tiempos y nos va a representar beneficios después de que pasemos todo esto. Tengamos presente quiénes fueron capaces de pensar primero en la vida y no en lo económico, y eso no solamente en las empresas, sino con todos quienes reaccionaron a esto con un enfoque solidario.


Otro tema es ver cómo hay unos cambios de priorización de los valores en las comunidades en las que habitamos. Es decir, nosotros estamos acostumbrados dentro del sistema capitalista con profundización en lo neoliberal, a fortalecer el tema de la individualidad, la competencia, las libertades y la autonomía, dejando en un segundo plano el enfoque solidario.


Esto nos permite que eso gane otra vez espacio a través de la reflexión sobre la individualidad y las consecuencias que ha traído. Por redes sociales la gente está convocando para que las personas desde su casa aplaudan al personal sanitario, hay un reconocimiento de la labor del otro, al trabajo en equipo, nuevamente se podría esperar que la solidaridad vuelva a la centralidad de los valores colectivos.


Esto abre unas reflexiones bien interesantes con relación a cuáles son los valores que una sociedad requiere para su propio fortalecimiento, es decir, esto de la individualidad se logró por unos modelos de mercado muy enfocados en destruir cualquier tipo de construcción social que parta desde lo solidario. Ojalá la memoria logre conservar este tipo de reflexiones.


Pares: Desde el Departamento al que hace parte usted, ¿cuál es la visión que se tiene de cómo se está atendiendo la situación desde el sistema de salud? ¿Qué medidas se podrían tomar para fortalecerlo en estos momentos?


M.S: Nosotros tenemos mucha gente de nuestra disciplina enfrentando la dificultad en las diferentes IPS. Nos llaman, nos consultan, nos cuentan del problema que hay en los hospitales con la asignación de turnos y la disponibilidad de camas, esto reflejado por la precarización que hay en cuanto a recursos.


Además, no se está protegiendo al personal del sector salud y así es muy probable que también se contagien. Nosotros solicitábamos, por ejemplo, que las medidas de restricción de movilidad no aplicarán para el personal sanitario en Colombia.


Varios médicos de nuestro equipo del departamento de bioética manifestaban esa inquietud de que cómo es posible que, al personal médico, quienes tienen un vehículo y tienen pico y placa, les toque movilizarse en Transmilenio aumentando el riesgo de contagio. Si se nos contagia la gente de primera línea (quienes están en el sistema sanitario) estaríamos en peores dificultades.


Por otro lado, se ha hecho la solicitud para que tengamos hoteles-hospitales esto tras ver que la curva está creciendo muy rápido. Tenemos que ver cómo se movilizan recursos hacia el sistema de salud.


Es decir, hacer movimientos desde lo político, desde estructuras estatales y desde lo privado a través de donaciones para tener recursos que nos permitan tener desarrollo tecnocientífico, pruebas, camas, trabajo con otros profesionales; es decir, hay que meterle plata a eso y ahí es donde la solidaridad moviliza a esas personas para que tomen decisiones de donar recursos porque el sistema por sí solo no va a aguantar. Sin embargo, hay que aclarar que seguramente por tiempo vamos a tener escases de recursos para afrontar el virus.