El que calla otorga

Por: Laura Cano, periodista Pares.


Mario Montoya Uribe, excomandante del Ejército Nacional, terminó ayer jueves de rendir su versión ante la Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), dentro del proceso que se adelanta por ‘falsos positivos’. Montoya había señalado que se acogería a su derecho de guardar silencio. Lo que vive hoy el país respecto al actuar de miembros de la Fuerza Pública y funcionarios o exfuncionarios públicos, es una burla e irrespeto a las víctimas del conflicto armado.


Por un lado, a principios de mes se conoció que, por la falta de compromiso y posturas por parte de Darío Acevedo, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, esta institución había sido expulsada de la Red Internacional de Memorias. Por otro lado, poco después de esta noticia, Alfredo Ramos, concejal del partido Centro Democrático, hizo la propuesta de eliminar el concepto de Conflicto Armado del Museo Casa de la Memoria de Medellín, pues para él esta expresión no es representativa de la realidad colombiana.


Estas acciones suponen un riesgo para lo que ha sido reconocer a las más de ocho millones de víctimas, esto, entendiendo que más allá del reconocimiento se debe instar por la creación de herramientas que velen para que haya reparación y garantías de no repetición.


Así, esas posturas significan volver a poner en escenarios de disputa el valor del lenguaje y el uso de la historia para la construcción de un discurso hegemónico, evadiendo a los actores del conflicto y el tratamiento político y judicial que se les debe dar.