El pueblo Awá sufre un genocidio hace tres décadas

Por: Luis Eduardo Celis


A la comunidad indígena Awá se le conoce como "la gente de la montaña", "la gente de la selva". Este pueblo tiene presencia binacional, se encuentra en Colombia y en Ecuador. En territorio colombiano, los Awá están en el departamento de Nariño, en los municipios de Cumbal, Santa Cruz de Guachavez, Mallama, Ricaurte, Barbacoas, Roberto Payán, Tumaco e Ipiales; y en los municipios de Mocoa, Puerto Asís, Valle del Guamuez, San Miguel, La Dorada, Orito, Puerto Caicedo y Villa Garzón en el departamento del Putumayo.

Cuando el conflicto armado se expandió en los años noventa, llegó a su territorio. El ELN, las FARC y una multiplicidad de bandas y mafias han permanecido en su territorio hasta el presente, todos atraídos por el control de los recursos que allí se mueven. Desde los años 90 el territorio ha sido epicentro de una economía del narcotráfico que a pocos cientos de kilómetros tiene el litoral pacífico para tomar rumbo a Europa y los Estados Unidos.

El pueblo Awá ha sufrido los rigores de la violencia, el sometimiento de muchas comunidades a las normas que imponen los armados, el deterioro paulatino de su cultura y una injerencia criminal sobre sus organizaciones, que han perdido decenas de sus liderazgos por oponerse a sus designios.

En la primera semana de julio fueron asesinados: el líder Awá Juan Orlando Moriano, gobernador suplente del resguardo Inda Sabaleta, y los integrantes de la guardia indígena Jhon Faver Nastacuas y Carlos José García, quienes acompañaban a Juan Orlando. Los tres se suman a las 95 personas que han perdido la vida en los últimos seis años, según el Observatorio de Hechos Victimizantes Contra el Pueblo Awá, de la Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA), que agrupa los treinta y dos resguardos en los que están organizados.

Tanta barbarie ha sido permanentemente denunciada por los líderes Awá y su principal organización, la UNIPA, quienes han sido acompañados en todo este proceso de resistencia y denuncia por la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y un conjunto de organizaciones de derechos humanos tanto nacionales como internacionales.

El Estado colombiano desde sus institucione de seguridad no ha podido proteger a este pueblo, como no lo ha hecho con muchos pueblos indígenas, afros y campesinos a lo largo y ancho de Colombia. Los armados ilegales han campeado y trajinado por el territorio sin que sean controlados y sometidos al imperio de la ley, es una ilusión que se mantiene como un desafío vigente. Igualmente, la justicia ha sido lejana e ineficiente para investigar y sancionar esta larga criminalidad, en lo fundamental estos crímenes han permanecido en la impunidad.

El nuevo gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez tienen el reto, junto al pueblo Awá y sus organizaciones y liderazgos, de trabajar por un territorio en paz. No es un desafío pequeño, pero es el mandato de protección y construcción de paz que han recibido como derrotero de actuación.


 

*Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.