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El proceso de paz con las FARC: el gran fracaso de Andrés Pastrana

Por: Redacción Pares


Foto tomada de: El Espectador


En los últimos días ha circulado un informe, ampliamente difundido en medios, en donde se afirma que el ELN ha aprovechado el proceso de paz con el gobierno para fortalecerse. La autenticidad de ese informe aún no se ha comprobado. Uno de los más fervientes opositores a cualquier proceso de paz que se lleve en el país es Andrés Pastrana. Así fue cuando Juan Manuel Santos decidió dialogar con las FARC, y su postura se ha endurecido aún más con el intento de paz total que está llevando Petro. Sin embargo él intentó la paz con las FARC, cediendo como ningún presidente lo ha hecho en la historia de este país ante las exigencias de un grupo armado. Pero la memoria es frágil.


En 1998 las FARC tenía acorralado al Estado Colombiano. Golpes tremendos como la toma de Mitú, en donde 1.500 guerrilleros asesinaron a 16 policías y secuestraron a otros sesenta y nueve. Nunca antes las FARC se habían atrevido con tal contundencia a sitiar la capital de un departamento. Dos años atrás habían dado con contundencia otro golpe, esta vez fue en la base militar de Las Delicias, en Puerto Leguizamo Putumayo, dejando el saldo aterrador de 27 militares muertos en combate y sesenta secuestrados. El escándalo del Proceso 8000, en donde se comprobó que la campaña con la que Ernesto Samper había llegado a la presidencia en 1994 fue permeada por dineros del Cartel de Cali, desertificó a Colombia y, además, al presidente Ernesto Samper le quitaron la visa.


Para recuperar la confianza de Estados Unidos, una vez fue elegido presidente, Andrés Pastrana viaja a Washington, se reúne con Bill Clinton y, de regreso a Colombia, sin ni siquiera preguntarle a los colombianos qué podrían pensar de un proceso de paz con las FARC, va hasta el campamento de Manuel Marulanda Vélez, se toma una foto con él y anuncia una negociación. Ya habían existido acercamientos previos en 1997 cuando hubo una reunión con Luis Carlos Villegas y Marcos Calarcá en México que pudo despejar el terreno a la hora de que el gobierno decidiera tender lazos.


Este afán de Pastrana de quedar bien con los Estados Unidos fue el primer gran error que tuvo la negociación. En un artículo titulado De Washington al Caguán, ¿Por qué fallaron las cosas? El politólogo Hernando Gómez lo explica de manera insuperable: Andrés no tenía idea (y nunca tuvo idea) de las reformas susceptibles de negociación, así que Marulanda le pidió lo que podía pedir un viejo campesino desplazado: un pedazo de tierra donde el Ejército no los molestara.


Las exigencias de las FARC fueron, si se compara con lo que tuvo que ceder Juan Manuel Santos ante esta guerrilla o el propio presidente Petro con el ELN y disidencias, desmesuradas. Las FARC pidieron una zona de 42.000 kilómetros cuadrados que abarcaba los municipios de Mesetas, La Uribe, La Macarena, Villahermosa y San Vicente del Caguán en donde ellos prácticamente crearon una república independiente. Si hoy escandaliza el poder que tiene Iván Mordisco en la zona de Argelia, Cauca, esto, que podría corresponder perfectamente a tres pequeños países europeos, era la prueba de que la guerrilla estaba ganando la batalla. Jamás hubo cese al fuego, los combates seguían con su natural encarnice y en la única parte del país en donde los fusiles callaron fue en la propia zona de despeje.


El entonces presidente, sin consultárselo ni siquiera a su propio ministro de Defensa, ordenó que se fuera la fuerza pública de esos municipios. Esto genero un tira y afloje que a la postre resultó insoportable para su gobernabilidad en los más de tres años que duró la zona de distención.


Pastrana, tan crítico a la hora de hablar de la impunidad que les dio Santos a los comandantes de las FARC, ordenó la suspensión inmediata de las órdenes de captura de los negociadores de la guerrilla, Raúl Reyes, Joaquín Gómez y Fabían Ramírez.


El propio Hernando Gómez Buendía habla de los cuatro errores que cometió Pastrana a la hora de negociar con las FARC: Primero, entregar 42 mil hectáreas sin imponer ninguna restricción ni condición. Segundo, no haber pedido ni acordado el minimo minimorum de cualquier negociación: reglas de juego y árbitros que aseguren el avance. Tercero, negociar como gobierno y no como país: no hubo acuerdo político ni de Estado sobre la zona de distensión, menos aún sobre la agenda o sobre las reformas. Y cuarto, no haber “sincerado” el punto decisivo de la agenda: la droga y el papel de Estados Unidos en el proceso.

Todo arrancó mal. La instalación de la mesa de negociación se hizo el 7 de enero de 1999.


Pastrana fue con sus principales ministros. Había mucha expectativa en el país. Los principales noticieros se trasladaron a la zona. Incluso el show previo a la instalación de la mesa estuvo a cargo de la entonces joven cantante Marbelle, quien en ese momento era la esposa del jefe de seguridad del presidente Royne Chávez. Pero los ojos del país vieron como Pastrana sufría el desplante de Manuel Marulanda Vélez quien no asistió al evento por afirmar que habían francotiradores esperando para asesinarlo. El proceso de paz arrancaba con una silla vacía.


Los desmanes de las FARC ocurrían ante la mirada impávida y acaso ingenua de Pastrana. El asesinato de tres indigenistas norteamericanos de 3 indigenistas norteamericanos en marzo de 1999, el ataque a 13 municipios de Colombia ese año, en donde las FARC querían mostrarse fuertes, la creación, en el año 2000, de leyes especiales para San Vicente del Caguan, como si la zona de distención fuera un país independiente, anunciadas por Iván Márquez, el secuestro del congresista Oscar Tulio Lizcano, además del de un avión de Satena, el asesinato de Diego Turbay Cote en un retén de las FARC, el secuestro del ex gobernador del Meta Alan Jara, el asesinato de la ministra de cultura Consuelo Araujo, el crecimiento de los cultivos de coca y laboratorios, el reclutamiento de niños ¿Cuántos atropellos tenía que aguantar Andrés Pastrana para quitarle la mano a la guerrilla?


Solo el 20 de febrero del 2002 Andrés Pastrana decidió dar por terminada la zona de distención después del secuestro del avión de Aires en donde se llevaron al entonces senador Jorge Eduardo Gechem. La inexperiencia de Pastrana, su afán por quedar bien con Estados Unidos, por conseguir la paz a como diera lugar, provocaron el contragolpe durísimo de los paramilitares entre 1999 y 2002, justo los años en los que existió la zona de distención y la llegada al poder de un político de línea dura como Álvaro Uribe.


El mismo Pastrana, tan implacable a la hora de hablar de la Paz Total y los acuerdos de Juan Manuel Santos con las FARC, fue el que encadenó una serie de humillaciones por parte de esta guerrilla durante los cuatro años que duró su presidencia. Eso se lo terminará cobrando la historia.

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