El liderazgo regional de Petro

Por: Luis Eduardo Celis


Cuando se dicen verdades de forma directa y clara, verdades que duelen porque expresan el sufrimiento humano y de las comunidades ultrajadas por décadas, el portador de esas verdades se pone en sintonía con un clamor colectivo y recibe su apoyo y gratitud. Eso es lo que ha ocurrido esta semana cuando el presidente Gustavo Petro ha dicho más de una verdad al mundo en el marco de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.


El discurso del Petro fue crítico frente a los países del mundo que demandan los narcóticos que se producen fuera de sus fronteras, en nuestro caso en particular la cocaína, de la cual somos los principales productores en el mundo y cuyos mercados están en el norte que nos ha impuesto la fracasada guerra contra las drogas, en la que juega papel nefastamente destacado los Estados Unidos.


El presidente Petro igualmente criticó la cultura del hiperconsumismo y lo que ha denominado la adicción al petróleo y al carbón, fue duro y directo con esa cultura centrada en el tener y acumular y desechar, que bien sabemos que es insostenible y que en las últimas ocho décadas ha llevado a una amplia y extendida degradación ambiental, cuyo desequilibrio más grave es la crisis climática que puede llevar a la extinción de la humanidad si no se corrige el rumbo de la relación humanidad-naturaleza.


Los mensajes que ha presentado Petro en la ONU no son novedosos, esos mensajes se vienen expresando desde la academia, la ciencia y el mundo social desde hace mucho tiempo. Recordemos el informe del Grupo de Roma, presentado a finales de los años sesenta y titulado: Los límites del crecimiento, ya en su momento este grupo de científicos llamaban a corregir el rumbo del "desarrollo" y a tener otra relación con la naturaleza que se alejara de la depredación y se estableciera en una relación respetuosa y de promoción de todas las formas de vida, no sólo la humana, bastante hostilizada hasta el presente.


Con los mensajes que ha dejado ante el mundo el presidente Gustavo Petro, se erige como un referente intelectual y político para una acción transformadora, de las políticas que deben cambiar. Son muchas pero él ha priorizado dos: salir de la fracasada guerra contra las drogas y cambiar el rumbo de las economías haciendo la transición energética ineludible y con ella, repensar las economías, donde el norte del hiperconsumismo debe replantear su cultura y forma de vida para equilibrar tantas desigualdades y asimetrías con el sur, que sigue en sus búsquedas de vida digna y de derechos, y en donde Colombia le apuesta a importantes transformaciones por las cuales hoy es presidente Gustavo Petro.


De los enunciados críticos a la acción transformadora hay un trecho de trabajo y de acción y eso es lo que vamos a ver de aquí en adelante con el nuevo gobierno, que bien sabe que las transformaciones que requiere Colombia solo se pueden lograr en el marco de una acción mundial, donde Colombia y su gobierno pueden convocar y trabajar con América Latina y el Caribe para juntar propuestas y trabajo con África y Asia, y ser partícipes de un diálogo franco y propositivo con Europa, los Estados Unidos y el creciente influjo de China y Rusia como potencias mundiales que deben responder ante los enormes desafíos que tenemos como humanidad.


Bien es cierto que somos una nación entre más de ciento setenta y a ese mundo enorme y diverso Petro le habló con la fuerza de un líder que sabe que interpreta y es vocero de un clamor social, que sabe que no se puede seguir viviendo en medio de políticas fracasadas y de estilos de vida insostenibles.


Este gobierno, con seguridad, seguirá tejiendo una acción para crear nuevas realidades que transformen vidas y comunidades, como lo expresó de manera emotiva y lúcida nuestro presidente.


*Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.